{"id":259274,"date":"2020-05-06T09:45:13","date_gmt":"2020-05-06T07:45:13","guid":{"rendered":"https:\/\/casanatense.cultura.gov.it\/sin-categorizar\/utopia\/"},"modified":"2024-08-29T15:51:55","modified_gmt":"2024-08-29T13:51:55","slug":"utopia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/casanatense.cultura.gov.it\/es\/editoriales\/utopia\/","title":{"rendered":"Utop\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section admin_label=\u00bbsection\u00bb]<br \/>\n\t\t\t[et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb]<br \/>\n\t\t\t\t[et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text admin_label=\u00bbText\u00bb]<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2364 size-full\" src=\"http:\/\/casanatense.cultura.gov.it\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/logo_small_bianco.jpg\" alt=\"\" width=\"368\" height=\"82\" srcset=\"https:\/\/casanatense.cultura.gov.it\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/logo_small_bianco.jpg 368w, https:\/\/casanatense.cultura.gov.it\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/logo_small_bianco-300x67.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/p>\n<h3 class=\"txt-verdana-xxP-nero\" style=\"text-align: center;\">El sue\u00f1o de una vida m\u00e1s bella<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00ab<em>La aspiraci\u00f3n a una vida m\u00e1s bella ha tenido siempre ante s\u00ed tres rutas hacia la meta lejana. La primera conduce fuera del mundo &#8230; El segundo era el camino que conduc\u00eda a la mejora y el refinamiento del propio mundo &#8230; El tercer camino conduce al mundo de los sue\u00f1os &#8230;   <\/em>\u00bb J. Huizinga, <em>El oto\u00f1o medieval<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"txt-verdana-xxP-nero\" style=\"text-align: center;\"><strong>Duraci\u00f3n de la exposici\u00f3n: 5 de mayo-13 de junio de 2003<\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><\/div>\n<div><\/div>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Pr\u00f3logo de Paola Urbani <br class=\"avia-permanent-lb\"><br class=\"avia-permanent-lb\"><\/h4>\n<div class=\"txt-verdana-xxP-nero\">Utop\u00eda: \u00bfsue\u00f1o de una vida m\u00e1s bella o lugar y tiempo imaginarios? \u00bfLugar que no existe o lugar perfecto? La etimolog\u00eda de la palabra es incierta, quiz\u00e1s se remonte a la negaci\u00f3n \u00abou\u00bb, quiz\u00e1s a la part\u00edcula \u00abeu\u00bb, bueno. Por un lado, utop\u00eda como no-lugar y, por tanto, lugar abierto a la imaginaci\u00f3n y a sus extravagancias; por otro, utop\u00eda como sue\u00f1o de una sociedad, un lugar o un tiempo mejores. Esta segunda acepci\u00f3n, quiz\u00e1s la menos \u00abfilol\u00f3gica\u00bb, se ha impuesto en el lenguaje com\u00fan y a ella nos referimos mayoritariamente en este cat\u00e1logo, que pretende ser una panor\u00e1mica de aquellos lugares perfectos que la imaginaci\u00f3n o la racionalidad de los humanos han sido capaces de imaginar. La utop\u00eda como sue\u00f1o pues, un sue\u00f1o vuelto hacia el pasado como el de extraordinarias ciudades perdidas a reconstruir con la imaginaci\u00f3n, o el del retorno a una m\u00edtica edad de oro considerada el paradigma de toda armon\u00eda posible entre el hombre y el mundo. O vuelto hacia el futuro: la imaginaci\u00f3n de mundos perfectos nunca realizados y tal vez irrealizables. La peque\u00f1a exposici\u00f3n de la Biblioteca Casanatense llega tras la celebraci\u00f3n de dos muestras mucho m\u00e1s ambiciosas: en la <em>Biblioth\u00e8que Nationale<\/em> de Par\u00eds en 2000 y en la Public Library de Nueva York en 2001. Construida casi \u00edntegramente a partir del material de la biblioteca, pretende ofrecer una panor\u00e1mica de los textos esenciales para la historia de la utop\u00eda desde el siglo XVI al XIX, desde Plat\u00f3n hasta el socialismo ut\u00f3pico. Un tema que ciertamente apenas hemos tocado en este trabajo, con una intenci\u00f3n seria pero tambi\u00e9n y sobre todo l\u00fadica y popular, como corresponde hoy, creemos, al hablar de utop\u00eda. As\u00ed, hemos optado por mostrar ediciones antiguas, pero altern\u00e1ndolas con otras de m\u00e1s f\u00e1cil lectura, a ser posible tambi\u00e9n en italiano Pero, sobre todo, la exposici\u00f3n casanatense tiene una particularidad: muchos de los textos expuestos han sido ilustrados por estudiantes de la Accademia di Belle Arti de Roma. Crear un puente entre lo antiguo y lo moderno, a trav\u00e9s de la revisitaci\u00f3n de los textos de la Biblioteca Casanatense por j\u00f3venes \u00abartistas\u00bb, era la idea rectora de nuestro trabajo. Un peque\u00f1o ejemplo de c\u00f3mo lograr esa continuidad en el cambio que quiz\u00e1 podamos considerar como la utop\u00eda alcanzable de nuestro milenio.           <\/div>\n<h3><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El mito de la Edad de Oro<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Secci\u00f3n editada por Giuseppina Florio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">M\u00e1ximo de Tiro, escritor griego del siglo II d.C., compar\u00f3 en una disertaci\u00f3n (XXXVI) el ideal de vida de los c\u00ednicos con el de la Edad de Oro: \u00e9stos, dice, se esforzaban por vivir lo m\u00e1s cerca posible de lo que cre\u00edan que era el estado de naturaleza, viviendo frugalmente, considerando in\u00fatiles las artes y las ciencias, comiendo alimentos crudos. La vida civilizada es una prisi\u00f3n en la que los hombres pagan con terribles males los placeres fr\u00edvolos. \u00bfQui\u00e9n es tan tonto como para preferir los placeres fr\u00edvolos y ef\u00edmeros, los bienes inseguros, las esperanzas inciertas, los \u00e9xitos equ\u00edvocos a un tipo de vida que es ciertamente un estado de felicidad? El origen de la humanidad est\u00e1 envuelto en la leyenda. Se dice que en la \u00e9poca en que Kronos a\u00fan reinaba en los cielos, los hombres viv\u00edan libres de preocupaciones y al abrigo de las fatigas, &#8216; todos los bienes les pertenec\u00edan por s\u00ed mismos, la tierra produc\u00eda naturalmente abundantes cosechas alimentada \u00fanicamente por un clima dulce, no conoc\u00eda las heridas infligidas por el rastrillo, los bueyes estaban libres del tormento del yugo: en este mundo fabuloso los hombres disfrutaban en armon\u00eda con el universo. El mito de la Edad de Oro se ha convertido a lo largo de los siglos en un t\u00f3pico moral que representa los inicios de la humanidad como el reino de la Justicia: con los hombres viv\u00eda la Virgen, del linaje de Astreo, que cantaba al pueblo de acuerdo las leyes reguladoras de la sociedad y que s\u00f3lo se apart\u00f3 de ellas cuando con la Edad de Plata y luego la Edad de Bronce los hombres y las mujeres pudieron vivir en armon\u00eda con el universo. En Roma, donde Cronos se identificaba con Saturno, la edad de oro se sit\u00faa en la \u00e9poca en que este dios gobernaba el Lacio: los dioses viv\u00edan en intimidad con los mortales y en estado de paz, y se alimentaban exclusivamente de legumbres y frutas. La creencia en una edad de oro y la esperanza de un retorno a ese para\u00edso original estaban tan vivas entre los antiguos griegos y romanos que cabe pensar que las Saturnales se instituyeron para representar la paz, la abundancia y la igualdad de que se disfrutaba bajo el reinado de Saturno y para renovar el recuerdo de aquellos tiempos felices. Escritores y poetas han hablado de ellas desde la Antig\u00fcedad, present\u00e1ndonos algunos personajes recurrentes. El mito de las cuatro edades marcadas por los nombres de los metales se encuentra tambi\u00e9n en los antiguos astr\u00f3logos que, convencidos de la influencia de los cuerpos celestes sobre las cosas de la tierra, estaban convencidos de que los diversos aspectos que tomaban las constelaciones alteraban continuamente la vida en la tierra; la repetici\u00f3n de los momentos provoca alteraciones en las costumbres de los hombres, por lo que se pasa de un estado de felicidad a un estado de tormento debido a la aparici\u00f3n de las necesidades y las pasiones. Como no podemos entrar en este tema, que nos llevar\u00eda, al desandar la historia del pensamiento filos\u00f3fico, fuera de tema, baste decir que desde Hes\u00edodo a Virgilio, pasando por Ovidio, no se habla de una verdadera decadencia continua, sino de un retorno a la edad de oro; procediendo de per\u00edodo en per\u00edodo, pasamos de la primavera de la naturaleza, la edad de oro, al verano, oto\u00f1o e invierno, y de manera similar a la edad de plata, cobre y hierro, para dar paso una vez m\u00e1s a la edad de oro, y as\u00ed hasta el infinito. Sobre esta \u00abf\u00e1bula\u00bb fund\u00f3 Plat\u00f3n su idea del mundo que, creado perfecto, con el tiempo se altera y desgasta y se destruir\u00eda a s\u00ed mismo si su propio creador no lo restaurara de vez en cuando. A lo largo de los siglos, siempre se ha hecho referencia, aunque fuera indirectamente, a ese fabuloso periodo de la prehistoria en el que el hombre llevaba una vida inocente y feliz, en comuni\u00f3n con la naturaleza.      En la segunda mitad del siglo XVIII, incluso Rousseau, en su <em>Discours sur les sciences et les arts<\/em>, dice que la civilizaci\u00f3n no es m\u00e1s que decadencia, \u00abla naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad&#8217; lo hace infeliz\u00bb. Como es imposible retroceder por el camino de la civilizaci\u00f3n, hay que volver a la naturaleza, restaurar en el hombre incivilizado aquellos bienes que eran prerrogativa del hombre primitivo, la bondad, la libertad, la felicidad. En una disertaci\u00f3n preparada para un concurso en la Academia de Dijon sobre la cuesti\u00f3n de \u00absi el progreso de las ciencias y de las artes ha contribuido a corromper o a enmendar las costumbres\u00bb, Rousseau dec\u00eda que no pod\u00eda tanto acusar a la ciencia como defender la virtud. No se puede negar que se trata de una verdad eterna y siempre presente: es tarea del hombre no destruir el estado de felicidad, no alterar ese equilibrio entre la naturaleza y el hombre, necesario para su supervivencia, para restablecerlo cuando los excesos podr\u00edan destruir no s\u00f3lo la naturaleza, sino al hombre mismo.   <\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Las utop\u00edas de la raz\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>secci\u00f3n editada por Paola Urbani<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Imaginar una organizaci\u00f3n social racional, que garantice la m\u00e1xima felicidad a todos sus miembros, es el sue\u00f1o de lo que podr\u00edamos llamar los utopistas de la raz\u00f3n. Inventan ciudades a partir de sus propios ideales filos\u00f3ficos o morales, mundos perfectos en los que nada se deja al azar y que, al menos en principio, son factibles. Una uni\u00f3n de imaginaci\u00f3n y racionalidad de la que cabr\u00eda esperar mucho. En cambio, en cuanto leemos La Rep\u00fablica, o La ciudad del sol, o Los mundos de los superdotados, nos damos cuenta de que s\u00f3lo la raz\u00f3n ha dictado la ley, mientras que la imaginaci\u00f3n ha sido penalizada en este encuentro: su textura a\u00e9rea y desenfadada ha sido enjaezada por r\u00edgidas cadenas uniformes. Y estas ciudades perfectas se parecen de hecho todas entre s\u00ed, unidas por ciertas ideas generales y por un supuesto incuestionable: la primac\u00eda de lo general sobre lo particular, de la sociedad sobre el individuo. Los individuos son s\u00f3lo partes de un organismo, instrumentos para su fin com\u00fan. Y cuando intentan rebelarse y reivindicar su autonom\u00eda, deben ser sacrificados, como un miembro infectado que podr\u00eda contaminar todo el organismo. Porque en estas sociedades, la \u00e9tica prevalece sobre la moral individual, y el sacrificio de lo privado en beneficio de lo p\u00fablico es obligado. El orden como armon\u00eda social, como principio de autoridad, como urdimbre, trama y trama de las normas, es la palabra clave para garantizar la supervivencia. Por eso suele ser dif\u00edcil entrar y salir de sus fronteras: los extranjeros podr\u00edan perturbar su armon\u00eda introduciendo costumbres nuevas y peligrosas, los habitantes podr\u00edan entrar en contacto con la diversidad. En cambio, es importante que en estas sociedades todo sea parecido, que las ciudades dentro del Estado y las casas dentro de las ciudades sean parecidas, que las ropas de los habitantes sean parecidas, que la comida que se sirve en las salas comunes sea parecida, que el n\u00famero de hijos y el tipo de educaci\u00f3n que deben recibir sean parecidos. Por supuesto: en algunos particulares incluso estas sociedades divergen: al decidir si se comulga o no con las mujeres, si se permite o no el adulterio, si se obliga a casarse y a qu\u00e9 edad, si se permite el divorcio, qu\u00e9 materias favorecer en la educaci\u00f3n. En la Nueva Atl\u00e1ntida de Bacon, la ciencia es soberana, experimentamos y estudiamos todo el tiempo, mientras que en el Par\u00eds de Mercier ya no encontraremos muchos libros porque les han prendido fuego, si queremos trabajar en Olbia estaremos obligados a conocer la econom\u00eda pol\u00edtica al dedillo. Y si vivimos en el Falansterio, olvidaremos nuestra pasi\u00f3n por las lenguas extranjeras: un estudio completamente in\u00fatil y agotador que deber\u00eda ser abolido seg\u00fan Fourier. Pero todos aquellos que no est\u00e9n de acuerdo, que quieran pronunciarse a favor de la propiedad privada, o trasladarse de una ciudad a otra sin permiso, tal vez incluso dedicarse a estudios prohibidos, tendr\u00e1n un castigo terrible. Pod\u00eda estar encerrado en lugares inaccesibles, lejos de la piedad humana, alimentado s\u00f3lo por esclavos en la sociedad de Plat\u00f3n, reducido a la esclavitud y encadenado en Utop\u00eda, encerrado de por vida en una cueva construida en el interior del cementerio de la ciudad de Morelly. Hasta que en el \u00faltimo texto de esta breve rese\u00f1a, El a\u00f1o 3000, la realizaci\u00f3n perfecta de Utop\u00eda se hace por fin realidad: se ha inventado el psicoscopio que permite leer los pensamientos para desterrar la mentira del mundo. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 escapar ahora al control de la sociedad perfecta?                  Son los sue\u00f1os de la raz\u00f3n, esta vez, los que han engendrado monstruos, los que han convertido la imaginaci\u00f3n en una prisi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 nos queda entonces a nosotros, hu\u00e9rfanos de utop\u00eda? Despu\u00e9s de haber visitado los barrios inh\u00f3spitos de la isla en forma de herradura, descendido los siete c\u00edrculos de la Ciudad del Sol, escapado de Olbia y de sus templos que alaban la virtud, y de Andr\u00f3poli, donde no somos libres ni siquiera en nuestros pensamientos, nos quedan quiz\u00e1 s\u00f3lo dos opciones. Podemos visitar la isla de Agathotopia de James Edward Meade, no un estado perfecto, nos dice, sino un \u00abBuen lugar para vivir\u00bb: el modelo pragm\u00e1tico de un socialismo liberal en el que competitividad y colaboraci\u00f3n se al\u00edan. O podemos creer que el Estado m\u00ednimo de Robert Nozick, una sociedad construida en torno al individuo y sus elecciones libres en la vida, es el \u00fanico \u00abmoralmente justificado\u00bb, el mejor de los mundos posibles, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la utop\u00eda.    <\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Las utop\u00edas de la fantas\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>secci\u00f3n editada por Paola Urbani<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En esta secci\u00f3n se recogen textos heterog\u00e9neos, hablan de lugares inexistentes y sin futuro, son utop\u00edas irrealizables concebidas bajo el signo de la imaginaci\u00f3n y la libertad. Desconfiad de los que quieren poner orden\u00bb, escribi\u00f3 Diderot, \u201cordenar es siempre hacerse due\u00f1o de los dem\u00e1s oprimi\u00e9ndolos\u201d. Haciendo suyas sus palabras, estas f\u00e1bulas, sue\u00f1os, panfletos, reflexiones sobre la sociedad real o sobre una sociedad imaginaria, no se toman en serio a s\u00ed mismas, no pretenden sustituir la sociedad real por una sociedad perfecta, sino s\u00f3lo, en el mejor de los casos, mejorarla, son disfraces, s\u00e1tiras, juegos. Encontramos carreteras pavimentadas con diamantes en Eldorado de Voltaire, un \u00e1rbol de oro y gemas que cobra vida en las Regiones del Sol de Cyrano, visitamos una abad\u00eda en la que la \u00fanica regla es la ausencia de toda regla, una isla en la que mandan los esclavos, otra en la que mandan las mujeres, en otra m\u00e1s en la que mandan los caballos, nos encontramos, como en la isla de Cyclophilus, con habitantes cuyos cuerpos han adoptado la extra\u00f1a forma de sus vocaciones. Estos utopistas tambi\u00e9n utilizan a menudo la fantas\u00eda para poder decir lo que piensan libremente, para manifestar un pensamiento antidogm\u00e1tico, como Voltaire que proh\u00edbe a los sacerdotes entrar en Eldorado, o Cyrano que cuestiona la arrogancia del hombre que s\u00f3lo entre todas las criaturas se considera creado a imagen de Dios, o anticat\u00f3lico como Hall que en su Moronia Felice adorna a la pomposa Iglesia cat\u00f3lica dispensadora de ilusiones, o como Fontenelle que describe una guerra fantasiosa en Borneo, para tener el pretexto de denunciar su hipocres\u00eda. Otros, a\u00fan m\u00e1s numerosos, sue\u00f1an con un retorno a un estado de naturaleza libre e inocente que la civilizaci\u00f3n habr\u00eda corrompido para siempre. Aparecido en 1771, el Voyage autour du monde de Bougainville, relato de un viaje real en el que el autor describ\u00eda las costumbres libres de los tahitianos, hab\u00eda causado una profunda impresi\u00f3n, y el tema de una vida sencilla y alegre que hay que vivir en medio de una naturaleza amistosa, que, en La colonia feliz de Dossi, parece capaz de redimir a los hombres de toda culpa, vuelve en L&#8217;Histoire des Troglodites de Montesquieu y en el Supplement a Bougainville de Diderot. Sin embargo, al igual que la libertad de los Trogloditas, tan pronto como crecen en n\u00famero, debe dar paso al orden y a la creaci\u00f3n de leyes, una profundidad similar de amargura recorre estas utop\u00edas y corta las alas de sus sue\u00f1os a medida que el \u00edmpetu inicial se pliega y muere en una amarga, pero tambi\u00e9n en \u00faltima instancia consoladora, aceptaci\u00f3n de las limitaciones y contradicciones de la sociedad de la \u00e9poca. De hecho, estos relatos terminan a menudo con una reconfirmaci\u00f3n del orden social vigente, que parece ser el \u00fanico que permite la naturaleza humana, como si, a semejanza del Albatros de Baudelaire, los ut\u00f3picos fueran incapaces de alzar el vuelo. E incluso cuando se aventuran a imaginar un mundo realmente diferente, como el gobernado por esclavos o por mujeres en las dos pi\u00e8ces de Marivaux, vuelven a caer r\u00e1pidamente en sus l\u00edmites predeterminados: nadie puede cambiar su ropa por la de otro, ni su papel en la sociedad. La Nueva Colonia de Pirandello, en su catastr\u00f3fico final, parece recapitular la imposibilidad del cambio: la isla en la que se han refugiado los contrabandistas para buscarse una vida mejor se hunde en medio del oc\u00e9ano tras convertirse en otro infierno, y s\u00f3lo una mujer, gracias a su instinto maternal, se salvar\u00e1.           En la reconfirmaci\u00f3n de los valores tradicionales, y de los peligros de la imaginaci\u00f3n que ya Teresa de \u00c1vila llamaba la loca, el sue\u00f1o de una vida m\u00e1s bella choca con la dureza de la realidad y la utop\u00eda se convierte en un lugar que no existe, en un sue\u00f1o irrealizable.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Las maravillas perdidas<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Reconstrucciones de ciudades antiguas entre la arqueolog\u00eda y la enso\u00f1aci\u00f3n<\/em> <em>editado por Renata Procacci<\/em><\/p>\n<p> Pocos temas han suscitado un inter\u00e9s tan profundo como las grandes civilizaciones del pasado y las espl\u00e9ndidas metr\u00f3polis que fueron sus centros. Las causas de su destrucci\u00f3n pueden haber sido m\u00faltiples: cat\u00e1strofes naturales, guerras, invasiones enemigas o un lento declive debido a los cambiantes equilibrios pol\u00edticos y econ\u00f3micos de su zona geogr\u00e1fica. De algunos grandes centros se conservan las ruinas; en otros casos, hay que recurrir sobre todo a la imaginaci\u00f3n. Pero la fascinaci\u00f3n de lo que un d\u00eda fue soberbio y grandioso, y ahora est\u00e1 irremediablemente perdido, atrae a los estudiosos de la Antig\u00fcedad (etn\u00f3logos, historiadores del arte, ge\u00f3grafos, arque\u00f3logos) y tambi\u00e9n al llamado \u00abgran p\u00fablico\u00bb. Tebas de Egipto, Babilonia, Cnosos, Jerusal\u00e9n y, m\u00e1s tarde, las capitales de los imperios azteca e inca -por citar s\u00f3lo algunos ejemplos- han sido objeto de innumerables intentos de reconstrucci\u00f3n ideal; se ha hablado de ellas en numerosas obras \u00abt\u00e9cnicas\u00bb, pero tambi\u00e9n en un n\u00famero a\u00fan mayor de libros, documentales y pel\u00edculas con intenciones divulgativas. Las obras de este segundo tipo son infinitamente m\u00e1s conocidas y suscitan a\u00fan hoy un vivo inter\u00e9s. La tentaci\u00f3n de evadirse de vez en cuando en el pasado puede parecer propia de una \u00e9poca desencantada como la nuestra; de hecho, encontramos huellas de ella ya en textos muy antiguos, como Homero y el Antiguo Testamento, donde el recuerdo de Troya o de Cnosos, de Sodoma o de Babilonia, aparece ya envuelto en los colores del mito. Y numerosas leyendas que se transmiten, en diversas partes del mundo, en torno a \u00abciudades desaparecidas\u00bb, se remontan a tiempos remotos. En esta secci\u00f3n no nos detendremos en los descubrimientos arqueol\u00f3gicos de personalidades c\u00e9lebres como Howard Carter, Arthur Evans, etc. De acuerdo con la tem\u00e1tica general de la exposici\u00f3n, intentamos destacar sobre todo el elemento de enso\u00f1aci\u00f3n y nostalgia que suele acompa\u00f1ar a la evocaci\u00f3n de mundos antiguos. Los eruditos de siglos pasados carec\u00edan de los medios actuales de excavaci\u00f3n e investigaci\u00f3n; las m\u00e1s de las veces, no pod\u00edan viajar a los yacimientos en persona; pero pasaban a\u00f1os consultando autores griegos y latinos, el Antiguo y el Nuevo Testamento, informes olvidados de antiguos viajeros, cartas o diarios de conquistadores, para recuperar y revivir idealmente las \u00abmaravillas\u00bb perdidas.           <\/p>\n<h3><\/h3>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Propuestas de lectura: textos<\/h1>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Tommaso Campanella <em>La Ciudad del Sol<\/em><\/h3>\n<p> &#8216;[&#8230;] Gran Maestro: Generoso hombre, expl\u00edcame la forma de gobierno de este pueblo, te he estado esperando impacientemente sobre este punto. Almirante: El Gobernante Supremo de esta ciudad es un Sacerdote en el idioma de los habitantes llamado Hoh. Nosotros lo llamar\u00edamos Metaf\u00edsico. Goza de autoridad absoluta, lo temporal y lo espiritual le est\u00e1n sometidos, y tras su juicio debe cesar toda controversia. Le asisten incesantemente otros tres jefes llamados Pon, Sir y Mor, nombres que entre nosotros equivalen a Poder, Sabidur\u00eda y Amor. El Poder se encarga de la paz y la guerra, as\u00ed como de todo el arte militar. Este triunviro no reconoce superiores en asuntos militares, salvo Hoh. Preside a los magistrados militares, al ej\u00e9rcito; le corresponde supervisar las municiones, las fortificaciones, las construcciones, todas esas cosas. La Sabidur\u00eda est\u00e1 a cargo de las artes liberales, la mec\u00e1nica y todas las ciencias, as\u00ed como de sus respectivos magistrados, doctores y escuelas de aprendizaje. Por tanto, le obedecen tantos magistrados como ciencias. Hay un magistrado que se llama Astr\u00f3logo, otros Cosm\u00f3grafo, Aritm\u00e9tico, Ge\u00f3metra, Historiador, Poeta, L\u00f3gico, Ret\u00f3rico, Gram\u00e1tico, Fisi\u00f3logo, Pol\u00edtico, Moral, y para \u00e9stos hay un solo libro llamado Conocimiento, en el que con maravillosa concisi\u00f3n y claridad est\u00e1n escritas todas las ciencias. Esto es le\u00eddo por ellos al pueblo seg\u00fan el m\u00e9todo de los pitag\u00f3ricos La Sabidur\u00eda entonces con admirable orden ten\u00eda todas las paredes exteriores e interiores, superiores e inferiores, adornadas con valiosas pinturas que representaban todas las ciencias. [&#8216;] El tercero de los triunviros es el Amor, y su principal tarea es supervisar todo lo que concierne a la generaci\u00f3n. Su principal prop\u00f3sito es, por tanto, que la uni\u00f3n amorosa tenga lugar entre individuos que est\u00e9n organizados de tal manera que puedan producir una descendencia excelente, y se burla de nosotros que, al esforzarnos por mejorar las razas de perros y caballos, descuidamos totalmente la de los hombres. A su gobierno est\u00e1 sometida la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os, el arte de la farmacia, as\u00ed como la siembra y recolecci\u00f3n de granos y frutos, la agricultura, el pastoreo y la preparaci\u00f3n de comedores y alimentos. Por \u00faltimo, el Amor regula todo lo relacionado con la alimentaci\u00f3n, el vestido y la generaci\u00f3n, as\u00ed como los numerosos maestros y profesores asignados a cada uno de estos ministerios. Estos tres se ocupan de las cosas mencionadas junto con el Metaf\u00edsico, sin el cual nada se hace; y as\u00ed la rep\u00fablica es gobernada por cuatro, pero generalmente donde se inclina la voluntad del Metaf\u00edsico se consiente tambi\u00e9n la de los dem\u00e1s. Gran Maestre: Pero dime, amigo, \u00bflos magistrados, los cargos, la educaci\u00f3n, todo el modo de vida son propios de una verdadera rep\u00fablica, o de una monarqu\u00eda o aristocracia? Ammiraglio: Este pueblo se refugi\u00f3 aqu\u00ed de la India, que hab\u00eda abandonado para escapar de la inhumanidad de los magos, ladrones y tiranos que atormentaban aquel pa\u00eds, y todos acordaron comenzar una vida filos\u00f3fica poniendo todas las cosas en com\u00fan; y aunque en su pa\u00eds natal no se usa la comunidad de mujeres, la adoptaron s\u00f3lo por el principio establecido de que todo debe ser com\u00fan, y que s\u00f3lo la decisi\u00f3n del magistrado debe regular su justa distribuci\u00f3n. Por lo tanto, las ciencias, las dignidades y los placeres son comunes de tal manera que nadie puede apropiarse de la parte que pertenece a los dem\u00e1s. Dicen que todo tipo de propiedad deriva su origen y fuerza de la posesi\u00f3n separada e individual de casas, hijos y esposas.           Esto produce entonces amor propio, y cada uno ama enriquecerse y engrandecer al heredero: y as\u00ed, si es poderoso y temido, defrauda a la cosa p\u00fablica; si es d\u00e9bil, de oscuro nacimiento y carente de riquezas, se vuelve taca\u00f1o, intrigante e hip\u00f3crita. Por el contrario, habiendo perdido su propio amor, permanece siempre el amor de la comunidad. [&#8230;]   <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Tommaso Moro <em>Utopia<\/em><\/h3>\n<p> De las ciudades y especialmente de Amauroto. \u00abQuien ha visto una de estas ciudades las ha visto todas, tan parecidas son entre s\u00ed, cuando el lugar lo permite. Pintar\u00e9, pues, una de ellas; y aunque no es m\u00e1s importante describir \u00e9sta que aqu\u00e9lla, hablar\u00e9, sin embargo, de Amauroto como m\u00e1s digna. Es honrado por el senado como el m\u00e1s honorable; y yo tengo un mayor conocimiento de \u00e9l, pues he estado all\u00ed unos cinco a\u00f1os. Amauroto est\u00e1 situada en la ladera de una monta\u00f1a, y es casi cuadrada porque su anchura comienza un poco por debajo de la cima de la colina, y durante dos mil pasos se extiende a lo largo del r\u00edo Anidro, a lo largo de cuya orilla se ensancha algo m\u00e1s. El Anidro nace de un peque\u00f1o manantial ochenta millas m\u00e1s arriba de Amauroto, pero aumentado por la concurrencia de otros r\u00edos, pasa frente a Amauroto quinientos pasos de ancho y desde all\u00ed ensanch\u00e1ndose hasta seiscientos, desemboca en el Oc\u00e9ano. En este espacio de algunas millas entre el mar y la ciudad, el agua va y viene con gran prisa cada seis horas. El mar, cuando entra, ocupa el lecho del r\u00edo durante treinta millas, y hace retroceder sus aguas: y a veces las corrompe con salinidad. Pero cuando vuelve, el r\u00edo suele correr con aguas dulces que riegan la ciudad: y se usa un puente, no de vigas ni de madera, sino de piedra excelentemente labrada, para cruzarlo hasta la parte que est\u00e1 m\u00e1s alejada del mar, de modo que los barcos puedan pasar por delante de esa parte de la ciudad sin peligro. Tambi\u00e9n tienen otro r\u00edo, no grande, pero tranquilo y agradable, que nace en la monta\u00f1a sobre la que est\u00e1 construida la ciudad, pasa por en medio de ella y desemboca en el Anidro. Los amaurotanos trajeron a la ciudad la fuente de este r\u00edo, que no estaba lejos, y la fortificaron, para que los enemigos no pudieran cambiar el curso del agua ni contaminarla. Luego con ca\u00f1ones de piedra cocida (barrancos de terracota) llevan el agua a las partes bajas, y en los lugares donde no se puede traer, hacen cisternas en las que se acumula la lluvia y la gente las usa con la misma comodidad. La muralla, ancha y alta, rodea la ciudad con torres y grajos: el foso, seco pero ancho y profundo, con espinos y setos por tres lados, rodea las murallas, y por el cuarto el r\u00edo sirve de foso. Las plazas est\u00e1n convenientemente dispuestas para que se lleven all\u00ed las cosas necesarias y est\u00e9n a salvo de los vientos: los edificios no son viles y est\u00e1n trazados enhiestos, tan largos como cada arrabal, con las casas enfrentadas: las fachadas de los arrabales tienen una calle de veinte pies de ancho para ellos. Detr\u00e1s de las casas, tan ancho como es el caser\u00edo, est\u00e1 el huerto, ancho y cerrado por las paredes traseras de los caser\u00edos: cada casa tiene una puerta trasera que se abre f\u00e1cilmente en dos partes y se cierra sola: todos pueden entrar. Todos tienen todo en com\u00fan, cada diez a\u00f1os tambi\u00e9n cambian de casa. Tienen en gran estima los jardines, en los que plantan vides, frutas, hierbas y flores con gran orden y vaguedad. Compiten entre s\u00ed por los jardines m\u00e1s hermosos, y ninguna cosa les es m\u00e1s \u00fatil y agradable que \u00e9stos, que parecen haber cuidado m\u00e1s que cualquier otra cosa [&#8230;]\u00bb.  <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Morelly <em>C\u00f3digo de la naturaleza<\/em><\/h3>\n<p> Modelo de legislaci\u00f3n conforme a las intenciones de la naturaleza\u00bb [&#8230;] Doy este esbozo de leyes en forma de ap\u00e9ndice y como parte accesoria porque es desgraciadamente cierto que ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible formar una rep\u00fablica as\u00ed en nuestros d\u00edas. Todo lector sensato se formar\u00e1 su propio juicio sobre este texto, que no necesita un largo comentario, y comprender\u00e1 de cu\u00e1ntas clases de miserias liberar\u00edan estas leyes a los hombres. Acabo de demostrar que habr\u00eda sido f\u00e1cil para los primeros legisladores hacer que el pueblo no supiera m\u00e1s; si mis pruebas son completas, he alcanzado mi objetivo. No tengo la temeridad de pretender reformar a la humanidad; pero s\u00ed el valor suficiente para decir la verdad, sin preocuparme de los gritos de los que la temen, porque tienen inter\u00e9s en enga\u00f1ar a nuestra especie, o dejarla en los errores de que ellos mismos son v\u00edctimas. Leyes fundamentales y sagradas Que cortar\u00e1n de ra\u00edz los vicios y todos los males de una sociedad I. Nada en la sociedad pertenecer\u00e1 individualmente o en propiedad a nadie, excepto aquellas cosas de las que har\u00e1 uso habitual, ya sea para sus necesidades, sus placeres o su trabajo diario. II. Todo ciudadano ser\u00e1 un hombre p\u00fablico, sostenido, entretenido y ocupado a expensas p\u00fablicas III. Cada ciudadano contribuir\u00e1 por su parte a la utilidad p\u00fablica seg\u00fan sus fuerzas, talentos y edad; sobre esto se regular\u00e1n sus deberes, de acuerdo con las leyes distributivas [&#8230;]\u00bb. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Jean-Baptiste Say <em>Olbia<\/em><\/h3>\n<p> Il lenguaje de los monumentos &#8216;[&#8230;] El lenguaje de los monumentos es comprendido por todos los hombres, porque se dirige al coraz\u00f3n y a la imaginaci\u00f3n. Los monumentos de los olbianos raramente les recordaban los deberes puramente pol\u00edticos, porque los deberes p\u00fablicos son abstractos, basados en el razonamiento m\u00e1s que en el sentimiento, y finalmente porque su observaci\u00f3n sigue necesariamente a la observaci\u00f3n de los deberes privados y sociales, que, semejantes a las hebras de las que se componen los cables m\u00e1s grandes, juntas forman el v\u00ednculo m\u00e1s s\u00f3lido del cuerpo pol\u00edtico. Los olbianos no ten\u00edan m\u00e1s que un Pante\u00f3n para los grandes hombres y varios Panteones para las virtudes. No se limitaban a levantar un templo a la amistad y colocar sobre su portal una inscripci\u00f3n de madera con estas palabras: A la amistad. Se entraba en \u00e9l y todo recordaba al alma la dulzura que aporta este delicioso sentimiento y los deberes que impone. Los ojos se deten\u00edan en las estatuas de Orestes y Pilade, Henri y Sully, Montaigne y Labo\u00e9tie. Grabados en sus pedestales estaban los principales rasgos de sus vidas o sus memorables palabras. Entre las inscripciones con las que se adornaban las paredes del templo figuraban estas Amor para ser amado \u00a1Qu\u00e9 cosa tan dulce es un amigo verdadero! La amistad no est\u00e1 hecha para corazones corruptos La amistad de un gran hombre es un favor de los dioses La adversidad es el crisol en el que se pone a prueba a los amigos Deja que tu amigo vea tu coraz\u00f3n hasta sus pliegues m\u00e1s \u00edntimos y aseg\u00farate de remover los sentimientos que temes mostrarle El amigo que necesitamos no es el que nos alaba De un amigo se deber\u00eda esperar cualquier cosa menos ingratitud Otros cien templos se alzaron para celebrar otras virtudes. Y no era s\u00f3lo en el interior de las ciudades donde los monumentos hablaban al pueblo, sino tambi\u00e9n en los otros lugares frecuentados, en medio de los paseos, a lo largo de las grandes calles. Piedra, bronce, en todas partes contaban hechos loables o proclamaban preceptos \u00fatiles. Las estatuas, las tumbas, ense\u00f1aban al pueblo lo que deb\u00eda imitar, lo que deb\u00eda excitar su pesar, lo que merec\u00eda su homenaje. Los preceptos se eleg\u00edan siempre entre los m\u00e1s \u00fatiles y los m\u00e1s usuales. Hemos visto qu\u00e9 nociones correctas de econom\u00eda pol\u00edtica eran conducentes a la moralidad: \u00a1bien! Nociones de esta clase se mezclaban con todas las dem\u00e1s: el agricultor, el tendero, el fabricante, al andar, al viajar, aclaraban sus ideas sobre sus verdaderos intereses; encontraban, por ejemplo, las siguientes m\u00e1ximas cuyo estribillo, sencillo pero vivo, se recuerda f\u00e1cilmente y se repite de la misma manera: Que el cielo te ayude. Las locuras de la ma\u00f1ana se pagan caras al atardecer. Si amas la vida, no pierdas el tiempo, pues la vida est\u00e1 hecha de \u00e9l. La pereza va tan despacio que la pobreza la alcanza de golpe. \u00bfTienes algo que hacer ma\u00f1ana? Hazlo hoy. Cuesta m\u00e1s alimentar un vicio que criar a dos hijos. No utilices tu dinero para comprar el arrepentimiento Si no quieres atender a razones, \u00e9stas no dejar\u00e1n de hacerse o\u00edr. Hab\u00eda tambi\u00e9n, seg\u00fan los lugares, preceptos aplicables a las diferentes profesiones e incluso a las diferentes ocupaciones sociales: pero es suficiente, creo, que haya indicado los que acabamos de leer.                       Los padres de familia segu\u00edan poco a poco el ejemplo dado por la autoridad p\u00fablica; pues el ejemplo que tan poco se imita al principio es el que m\u00e1s infaliblemente se imita con el tiempo. Le\u00edan en sus casas m\u00e1ximas aplicables al orden interno de las familias, y los hijos alimentados por estas m\u00e1ximas, que la experiencia les confirmaba, sacaban de ellas la regla de su conducta, y la transmit\u00edan a sus hijos. La gente era feliz porque se volv\u00eda sabia: los hombres y la naci\u00f3n no pueden ser de otra manera.   <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Jean Baptiste Godin <em>El verdadero socialismo en acci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p> La vivienda, la mujer y el ni\u00f1o \u00ab[&#8230;] La vivienda, en la forma todav\u00eda rudimentaria que tiene hoy, mantiene forzosamente a la mujer en un estado de inferioridad general con respecto al hombre; esto se produce al considerar a la novia como la guardiana de la vivienda y de la familia: de aqu\u00ed al papel de sirvienta del amo no hay m\u00e1s que una d\u00e9bil distancia que recorrer. Esto es m\u00e1s o menos lo que consagran los hechos y las costumbres. Si las mujeres siguen sin tener derechos pol\u00edticos, es porque, en opini\u00f3n de la parte masculina de la sociedad, esto las alejar\u00eda de los deberes del menage. Digamos de una vez que para quienes no pueden concebir un progreso serio en el mundo, esta opini\u00f3n est\u00e1 justificada por los hechos La mujer da a luz a los hijos, parece natural que los cr\u00ede. El cuidado de los hijos la aleja del hogar dom\u00e9stico, por lo que parece natural que se encargue del cuidado de su marido. La naturaleza protesta a menudo, es cierto, contra esta interpretaci\u00f3n: hace muchas madres incapaces de cumplir bien todos los deberes de la maternidad. La familia, una vez constituida, necesita ayuda externa, de ah\u00ed la necesidad de recurrir a menudo a la ayuda para el cuidado de los hijos. Este simple hecho bastar\u00eda para demostrar que las leyes de la vida no dictan de forma absoluta que la madre deba criar al ni\u00f1o. Es as\u00ed para establecer en la sociedad lazos de afecto y de solidaridad y fraternidad entre sus miembros. Pues la Vida ordena todo en la existencia humana de tal manera que conlleva el servicio mutuo. Si la familia fuera perfecta, y no tuviera necesidad de la ayuda de los dem\u00e1s, se inclinar\u00eda a encerrarse en un fr\u00edo ego\u00edsmo: siendo \u00fatil la ayuda de los dem\u00e1s para la crianza y educaci\u00f3n de los hijos, es causa de multiplicaci\u00f3n de las relaciones fraternas [&#8230;]\u00bb. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Anton Francesco Doni <em>El mundo sabio y loco<\/em><\/h3>\n<p> DI\u00c1LOGO ENTRE SAVIO Y PAZZO SOBRE EL AMOR, EL TRABAJO Y LA FORMA DE ALIMENTARSE SAVIO: Tener una, dos, tres, cien y mil hembras a tus \u00f3rdenes nunca te llevar\u00e1 a la bizarr\u00eda, porque pierdes el amor, tanto m\u00e1s cuanto que el hombre se ha acostumbrado a esa ley, a esa ordinariez sin amor. PAZZO: Eso debe hacer uno, dejarlo al beneficio de la naturaleza. Pero \u00bfy si uno se enamorara? SAVIO: No sabes que el amor consiste en la privaci\u00f3n de la cosa amada, en esa rareza, en esa dificultad, tales apetitos pasan pronto, y ese h\u00e1bito de no tener que sufrir descarta inmediatamente tales encuentros. PAZZO: No me gusta este orden, estar privado de un ardiente deseo de amor, y de un ardiente deseo. SAVIO: Si consideraras cu\u00e1ntos males se anulan, no lo dir\u00edas; no existir\u00eda el vituperio; el honor no estar\u00eda cicatrizado; la Parentela no estar\u00eda vituperada, las esposas no ser\u00edan asesinadas, los maridos no ser\u00edan asesinados, los amor\u00edos no suceder\u00edan durante el d\u00eda, las hembras no ser\u00edan la causa de infinitos males, se extinguir\u00edan los tumultos nupciales, las traiciones ocultas de los maridos, las complacencias, las ri\u00f1as de los recusados; los asesinatos de las dotes y las trampas del enga\u00f1o de los elegidos; incluso las mujeres, por esta violaci\u00f3n han asesinado a sus maridos; de lo cual hay ejemplos antiguos y modernos, y por una hembra, por otra amor han extinguido familias honradas, y casas nobles. PAZZO: Esta raz\u00f3n tuya tiene cierta verosimilitud, pero qui\u00e9n no trabajar\u00eda, c\u00f3mo ir\u00eda. SAVIO: Que ser\u00eda sill\u00f3n. Y le aguantar\u00eda uno dos y tres, le ordenar\u00eda que no comiera si no tuviera el trabajo hecho. PAZZO: Quien no trabaja no come pues. SAVIO: Domine ita, y ten\u00eda tanto que comer como el otro, como te dije. PAZZO: Un glot\u00f3n hubiera sido malo para ti. SAVIO: Qu\u00e9 glotoner\u00eda quer\u00edas de \u00e9l, o apetito, si no hab\u00eda probado m\u00e1s que seis o diez clases de comida a lo sumo. PAZZO: Est\u00e1 bien hecho, bien: y me gusta esta orden de haber extinguido ese vituperio de la embriaguez&#8217; de ese atiborrarse cinco o seis horas de la mesa. S\u00ed, esto est\u00e1 bien hecho. S\u00e9 que las compotas, los azucarados, los favorecidos, los zanzaverate no dieron demasiados problemas a la voracidad de nuestra insaciable gula. [&#8230;]                 <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Jonathan Swift <em>Los viajes de Gulliver<\/em><\/h3>\n<p> Virtudes de los Houyhnhnhnms \u00ab[&#8230;] Los nobles Houyhnhnhnms, dotados por naturaleza de una inclinaci\u00f3n general a toda virtud, y desprovistos de todo concepto o idea de un mal que pueda aludir en un ser racional, tienen como m\u00e1xima fundamental cultivar la raz\u00f3n y regirse enteramente por ella. Ni la raz\u00f3n es entre ellos, como entre nosotros, algo problem\u00e1tico con lo que el hombre pueda demostrar con igual verosimilitud argumentos contrarios: penetra y convence inmediatamente, como debe hacerlo cuando no est\u00e1 perturbada, oscurecida o descolorida por pasiones o intereses. Recuerdo que s\u00f3lo con gran dificultad logr\u00e9 hacer comprender a mi maestro el significado de la palabra opini\u00f3n y c\u00f3mo cualquier argumento puede ser pol\u00e9mico: pues la raz\u00f3n nos ense\u00f1a a afirmar o negar s\u00f3lo aquello de lo que estamos seguros, y, m\u00e1s all\u00e1 de nuestro conocimiento, no podemos hacer ni lo uno ni lo otro. La pol\u00e9mica, la controversia, el se\u00f1alar argumentos falsos o dudosos son, pues, males desconocidos entre los houyhnhnhnms. Del mismo modo, cuando sol\u00eda exponer a mi maestro nuestros diversos sistemas de filosof\u00eda natural, se re\u00eda de que una criatura con pretensiones de raz\u00f3n pudiera determinar su propio valor bas\u00e1ndose en el conocimiento de las opiniones de los dem\u00e1s, y sobre temas en los que tal conocimiento, aunque fuera cierto, no servir\u00eda de nada[&#8216;] La amistad y la benevolencia son las dos virtudes principales de los houyhnhnms, y no se limitan a tal o cual individuo, sino que se dirigen universalmente a toda la raza. Un forastero procedente de las regiones m\u00e1s remotas es tratado como el vecino m\u00e1s cercano y, vaya donde vaya, se siente como en casa. Respetan el decoro y la civilizaci\u00f3n con el mayor rigor, pero ignoran en absoluto las ceremonias; no prodigan una ternura desmesurada a sus potros y potras, sino que los educan ateni\u00e9ndose en todo a los dictados de la raz\u00f3n. Y observ\u00e9 que mi amo mostraba el mismo afecto a la prole de su vecino que a la suya propia. Sostienen que la Naturaleza les ense\u00f1a a amar a toda la especie, y que s\u00f3lo la raz\u00f3n les induce a distinguir a las personas seg\u00fan su excelencia en la virtud. Cuando las matronas Houyhnhnm han dado a luz a un var\u00f3n y una hembra, ya no copulan con sus maridos a menos que pierdan a uno de sus v\u00e1stagos por alguna desgracia, lo que rara vez ocurre; pero en ese caso copulan de nuevo. Si la misma desgracia le ocurre a alguien cuya esposa ya no est\u00e1 en edad de procrear, una pareja de alta alcurnia le da uno de sus potros y luego vuelven a copular hasta que la madre queda pre\u00f1ada de nuevo. Estas precauciones son necesarias para que la regi\u00f3n no se sobrepoble; pero las razas inferiores de los Houyhnhnhnms, destinadas a la servidumbre, no tienen l\u00edmites tan estrictos en este punto; se les permite engendrar tres machos y tres hembras, que se convertir\u00e1n en sirvientes de las familias nobles [&#8230;]\u00bb. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Francesco Bacone <em>La Nueva Atl\u00e1ntida<\/em><\/h3>\n<p> La Nueva Atl\u00e1ntida aparece \u00ab[&#8230;] Despu\u00e9s de permanecer un a\u00f1o en Per\u00fa, zarpamos hacia China y Jap\u00f3n, llevando provisiones para un a\u00f1o. Vientos de levante bastante flojos favorecieron nuestra navegaci\u00f3n durante cinco meses o m\u00e1s, pero luego soplaron vientos de proa tan fieros del oeste que la lentitud con la que avanz\u00e1bamos nos hizo pensar varias veces que era mejor volver por donde hab\u00edamos venido. Entretanto se levantaron otros vientos muy violentos del sur y del este, y fuimos arrastrados hacia el norte, a pesar de nuestra resistencia; y nuestras provisiones, que hasta entonces hab\u00edamos administrado con mucha econom\u00eda, se perdieron por completo. Reducidos a tan deplorable estado en medio del m\u00e1s ancho y menos frecuentado de los mares del Universo, nos cre\u00edamos perdidos y no esper\u00e1bamos otra cosa que la muerte. No cesamos, sin embargo, de elevar nuestros corazones y nuestras plegarias a aquel que mora en los Cielos y hace brillar sus maravillas en los mares m\u00e1s profundos, para obtener de su misericordia que, as\u00ed como hab\u00eda reunido las aguas al principio, hab\u00eda ordenado la Misa \u00c1rida&#8230;\u00bb. a aparecer, se dign\u00f3 descubrirnos alguna tierra donde pudi\u00e9ramos salvarnos. Hacia el atardecer del d\u00eda siguiente vimos una especie de espesa nube negra hacia el norte, y nos lisonjeamos de que no est\u00e1bamos lejos de tierra, sin dudar en absoluto de que el mar Austral en el que nos encontr\u00e1bamos, desconocido hasta entonces, pudiera contener islas y continentes de los que a\u00fan no hab\u00edamos o\u00eddo hablar. As\u00ed que remamos, durante toda la noche, hacia el punto donde pens\u00e1bamos que podr\u00edamos atracar. Al comenzar el d\u00eda, nuestros propios ojos nos informaron de que no nos hab\u00edamos equivocado en nuestras conjeturas y que lo que hab\u00edamos visto era, en realidad, una tierra bastante baja y cubierta de bosques, que desde lejos la hab\u00eda hecho parecer tan oscura. [&#8230;]\u00bb. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Cyrano di Bergerac<em> La monarqu\u00eda de los p\u00e1jaros<\/em><\/h3>\n<p> El quid de la cuesti\u00f3n es saber si este animal es un hombre, y si lo es, si merece la muerte por ello. En lo que a m\u00ed respecta, no tengo ninguna dificultad en creer que lo es: primero, por el sentimiento de horror por el que todos nos sentimos asaltados al verle sin poder decir por qu\u00e9; segundo, porque r\u00ede como un loco; tercero, porque llora como un tonto; cuarto, porque se suena la nariz como un villano; quinto, porque est\u00e1 emplumado como una escabiosa; sexto, porque siempre tiene en la boca una cantidad de peque\u00f1os granos cuadrados, que no se atreve a escupir ni a tragar; s\u00e9ptimo, porque todas las ma\u00f1anas levanta bien alto los ojos, la nariz y el ancho pico, pega sus manos abiertas, las apunta al cielo, palma con palma, y hace una sola cosa como si estuviera aburrido de tener dos libres, se corta las patas por la mitad, de modo que cae de rodillas, luego gracias a unas palabras m\u00e1gicas que susurra, noto que sus patas se vuelven a unir otra vez y se levanta de nuevo tan feliz como antes. Ahora sab\u00e9is, se\u00f1ores, que de todos los animales s\u00f3lo hay uno cuya alma sea tan negra que se dedique a la magia, y en consecuencia, \u00e9se es un hombre. Ahora deben examinar si, por ser hombre, merece la muerte. Creo, se\u00f1ores, que nadie ha dudado nunca de que todas las criaturas son producidas por nuestra madre com\u00fan, para vivir en sociedad. Ahora bien, si pruebo que el hombre parece no haber nacido sino para romperla, \u00bfno probar\u00eda que por ir contra el prop\u00f3sito de la creaci\u00f3n, merece que la naturaleza se arrepienta de su obra? La primera y m\u00e1s fundamental ley para el mantenimiento de una rep\u00fablica es la igualdad; pero el hombre no sabr\u00eda hacerla perdurar para siempre: se lanza sobre nosotros para comernos; hace ver que no estamos hechos para \u00e9l; toma por argumento de su pretendida superioridad la barbarie con que nos masacra, y la poca resistencia que encuentra para vencer nuestra debilidad, y sin embargo no la admite con sus amos, las \u00e1guilas y los c\u00f3ndores, por quienes los m\u00e1s fuertes son superados. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 este tama\u00f1o y disposici\u00f3n de los miembros ha de marcar una diversidad de especies si tambi\u00e9n se encuentran entre ellas enanos y gigantes? Adem\u00e1s, esta soberan\u00eda de la que se jactan es un derecho imaginario: son, por el contrario, tan propensos a la servidumbre que, por miedo a no poder servir, venden su libertad unos a otros. As\u00ed es como los j\u00f3venes son esclavos de los viejos, los pobres de los ricos, los campesinos de los caballeros, los pr\u00edncipes de los monarcas, y los monarcas mismos de las leyes que han hecho. Pero a pesar de esto, estos pobres siervos tienen tanto miedo de carecer de amos, que, como si temieran que de alg\u00fan lugar inesperado les llegara la libertad, se forjan dioses por todas partes: en el agua, en el aire, en el fuego, bajo la tierra; antes que no tener ninguno se har\u00edan de madera, y creo tambi\u00e9n que les cosquillean falsas esperanzas de inmortalidad menos por el horror de no ser que por el temor de no tener quien les mande despu\u00e9s de la muerte. He aqu\u00ed el bello efecto de esta fant\u00e1stica monarqu\u00eda y mando tan natural del hombre sobre los animales y sobre nosotros mismos, pues hasta aqu\u00ed ha llegado su insolencia. [&#8230;]             <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Platone <em>La Repubblica<\/em><\/h3>\n<p> La educaci\u00f3n de los tutores \u00ab[&#8230;] El medio m\u00e1s seguro de protegerlos contra la tentaci\u00f3n es darles una educaci\u00f3n realmente buena. \u00bfNo la han recibido? dijo. A lo que respond\u00ed: no hay raz\u00f3n suficiente para afirmar esto, mi querido Glauc\u00f3n: lo que se puede afirmar, como acabo de decir, es que es necesario darles la verdadera educaci\u00f3n, cualquiera que sea, para disponerlos lo mejor posible a ser dulces entre s\u00ed y con los que est\u00e1n bajo su tutela. Tiene raz\u00f3n, dijo. Adem\u00e1s de esta educaci\u00f3n, el sentido com\u00fan dice que hay que darles casas y posesiones que no les impidan ser guardianes tan perfectos como sea posible y que no les lleven a maltratar a otros ciudadanos. Esto s\u00ed que est\u00e1 indicado. Ved, pues, dije, si para hacerlos tales no es necesario imponerles el r\u00e9gimen y el alojamiento que voy a deciros. En primer lugar, ninguno de ellos dispondr\u00e1 de nada que le pertenezca por derecho propio, salvo los art\u00edculos de primera necesidad; en segundo lugar, ninguno de ellos dispondr\u00e1 de ninguna vivienda o celda en la que no pueda entrar nadie. En cuanto a la alimentaci\u00f3n que necesitan los sobrios y valientes atletas guerreros, se pondr\u00e1n de acuerdo con sus conciudadanos que les proporcionar\u00e1n a cambio de sus servicios exactamente los alimentos necesarios para un a\u00f1o, sin excesos ni carencias, acudir\u00e1n regularmente a las comidas p\u00fablicas y vivir\u00e1n en comunidad como los soldados en el campo. En cuanto al oro y la plata, se les dir\u00e1 que son siempre en sus almas oro y plata divinos y que no tienen necesidad del oro y la plata de los hombres, que es imp\u00edo mancillar la posesi\u00f3n del oro divino uni\u00e9ndolo al oro terrenal, ya que se han cometido innumerables cr\u00edmenes con las monedas de oro del vulgo, mientras que el oro de sus almas es puro; que s\u00f3lo ellos entre todos los ciudadanos no manejen ni toquen el oro y la plata, ni entren bajo un techo que los cobije, ni lleven ninguno encima, ni beban en plata u oro, que es la \u00fanica manera de asegurar su salud y la del Estado. Cuando tengan en su poder, como los dem\u00e1s, un campo, casas, oro, de ser los guardianes que son, pasar\u00e1n a ser economistas y laboriosos, y de ser los defensores de la ciudad, sus enemigos y tiranos, que odian y son odiados, que enga\u00f1an y son enga\u00f1ados, as\u00ed pasar\u00e1n toda su vida, temer\u00e1n mucho m\u00e1s a sus enemigos internos que a los externos, y entonces correr\u00e1n al fondo del abismo: ellos y la ciudad. Por eso -continu\u00e9- he cre\u00eddo que deb\u00eda hacer esta regulaci\u00f3n sobre las dependencias y posesiones de los guardianes. \u00bfDebe, o no, consagrarse en la ley? Es absolutamente necesario, dijo Glauc\u00f3n. [..]\u00bb <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Platone <em>Crizia<\/em><\/h3>\n<p> Atlantide \u00ab[&#8230;] A la cabeza de la una, por tanto, se dec\u00eda, estaba esta ciudad, que sostuvo la guerra durante todo el tiempo; las otras, en cambio, estaban bajo el mando de los reyes de la isla de la Atl\u00e1ntida, que, como hemos dicho, era en aquel tiempo m\u00e1s grande que Libia y Asia, mientras que ahora, sumergida por los terremotos, es un fangal insalvable que impide el paso a los que navegan desde aqu\u00ed para llegar a mar abierto, de modo que el viaje no va m\u00e1s all\u00e1. [&#8230;] Pues los dioses repartieron en otro tiempo toda la tierra por sorteo seg\u00fan el lugar, no por contienda [&#8230;] Y as\u00ed es como comenz\u00f3 este largo relato. Como dijimos antes acerca de la suerte de los dioses, que dividieron toda la tierra, en lotes m\u00e1s grandes y m\u00e1s peque\u00f1os, e instituyeron ofrendas y sacrificios en su propio honor, as\u00ed tambi\u00e9n Poseid\u00f3n, que hab\u00eda recibido por sorteo la isla de la Atl\u00e1ntida, estableci\u00f3 a sus hijos, engendrados por una mujer mortal, en un lugar determinado de la isla. Cerca del mar, pero en la parte central de toda la isla, hab\u00eda una llanura, de la que se dice que era la m\u00e1s hermosa de todas y garant\u00eda de prosperidad; cerca de la llanura, pero en medio de ella, a una distancia de unos cincuenta estadios, hab\u00eda una monta\u00f1a, de modestas dimensiones por cada lado. Esta monta\u00f1a estaba habitada por uno de los hombres nacidos aqu\u00ed originalmente de la tierra, cuyo nombre era Euenor y que viv\u00eda all\u00ed junto con una mujer, Leucippe. Engendraron una \u00fanica hija, Clito. La muchacha estaba ya en edad de casarse cuando murieron su madre y su padre. Poseid\u00f3n, habiendo concebido su deseo, se uni\u00f3 a la doncella y fortific\u00f3 la colina en la que viv\u00eda, la hizo escarpada por todas partes, form\u00f3 alternativamente recintos de mar y tierra m\u00e1s peque\u00f1os y m\u00e1s grandes, uno alrededor del otro, dos en tierra, tres en el mar, como si estuviera trabajando en un torno, partiendo del centro de la isla, por todas partes a distancias iguales, de modo que la isla era inaccesible para los hombres, pues en aquella \u00e9poca no hab\u00eda barcos ni navegaci\u00f3n. Luego \u00e9l mismo embelleci\u00f3 f\u00e1cilmente, como puede hacerlo un dios, la parte central de la isla, haciendo brotar de la tierra dos manantiales de agua, uno caliente y el otro fr\u00edo; luego hizo brotar de la tierra alimentos de todo tipo y en abundancia. Engendr\u00f3 cinco parejas de hijos, los cri\u00f3 y, habiendo dividido toda la isla de la Atl\u00e1ntida en diez partes, al hijo nacido primero de los dos mayores le asign\u00f3 la casa de su madre y la parcela circundante, que era la m\u00e1s grande y mejor, y lo hizo rey sobre los dem\u00e1s, a los otros los hizo jefes, y a cada uno le dio poder sobre un gran n\u00famero de hombres y sobre un vasto territorio. A todos les dio nombres, y al que era el mayor y rey le asign\u00f3 este nombre, que es entonces el que tiene toda la isla y el mar, llamado Atl\u00e1ntico porque el nombre del que primero rein\u00f3 entonces era Atlas. [&#8230;] El linaje de Atlas fue, pues, numeroso y honrado, y como siempre era el rey m\u00e1s anciano el que transmit\u00eda el poder al mayor de sus hijos, \u00e9stos conservaron el reino durante muchas generaciones, adquiriendo riquezas en tal n\u00famero como nunca las hubo antes en el reinado de ning\u00fan rey, ni las habr\u00e1 f\u00e1cilmente en el futuro, y pudiendo, por otra parte, disponer de todo lo necesario en la ciudad y en el resto del pa\u00eds.            De hecho, muchos recursos, gracias a su dominio, les llegaban de fuera, pero la mayor\u00eda eran ofrecidos por la propia isla para las necesidades de la vida: en primer lugar todos los metales, en estado s\u00f3lido o fundido, que se extraen de las minas, tanto aquel del que hoy s\u00f3lo se conoce el nombre -en aquella \u00e9poca, sin embargo, la sustancia era m\u00e1s que un nombre, oricalco, extra\u00eddo de la tierra en muchos lugares de la isla, y era el m\u00e1s precioso, aparte del oro, entre los metales que exist\u00edan entonces- como todo lo que los bosques ofrec\u00edan para el trabajo de los carpinteros: todo ello producido en abundancia, y luego alimentado suficientemente a los animales dom\u00e9sticos y salvajes. En particular, la especie del elefante estaba bien representada aqu\u00ed [&#8230;]. A\u00f1\u00e1dase a esto el hecho de que las esencias fragantes que la tierra produce en nuestros d\u00edas, de ra\u00edces, de brotes, de maderas, de jugos que rezuman de las flores o de los frutos, ella las produjo todas y las hizo crecer bien; y adem\u00e1s, proporcion\u00f3 los frutos cultivados y los frutos secos que nos sirven de alimento y los que utilizamos para hacer pan -todas las especies de este producto que llamamos cereales- y los frutos le\u00f1osos que proporcionan bebidas, comestibles y aceites fragantes, los frutos de piel dura, utilizados para el disfrute y el placer, dif\u00edciles de conservar, por lo que los que servimos despu\u00e9s de la cena como remedios de bienvenida para los cansados de la saciedad: tales productos que la isla sagrada que exist\u00eda entonces bajo el sol, ofrec\u00eda, bellos y maravillosos, en abundancia sin fin. Tomando toda esta riqueza de la tierra, construyeron templos, residencias reales, puertos, astilleros y el resto de la regi\u00f3n, orden\u00e1ndolo todo de la siguiente manera. Las murallas mar\u00edtimas que rodeaban la antigua metr\u00f3poli las hicieron primero practicables mediante puentes, formando un camino de salida y hacia el palacio real. El palacio real lo construyeron desde el principio en esta misma residencia del dios y de los antepasados, recibi\u00e9ndolo como herencia unos de otros, y a\u00f1adiendo ornamentos a ornamentos trataron siempre de superar, en la medida de sus posibilidades, al predecesor, hasta realizar una morada extraordinaria de contemplar por la grandeza y belleza de la obra [&#8230;]     <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Antonio de Guevara <em>Libro Aureo di Marco Aurelio<\/em><\/h3>\n<p> Es costumbre entre los Garamantes, oh rey Alejandro, hablar poco entre nosotros y casi nunca hablar con los extranjeros, especialmente si son hombres escandalosos y rebeldes, porque la lengua del hombre malvado no es m\u00e1s que la demostraci\u00f3n p\u00fablica de su coraz\u00f3n amargo y desagradable. Cuando nos dijeron que ven\u00edas a nuestro pa\u00eds, de inmediato decidimos no recibirte, ni resistirte, ni levantar los ojos para mirarte, ni abrir la boca para hablarte, ni mover las manos para molestarte, ni declararte la guerra para ofenderte: pues el desprecio que tenemos por las riquezas y los honores que amas es mucho mayor que el amor que t\u00fa sientes por esas riquezas y honores que nosotros despreciamos. Has querido que te veamos sin querer verte, que te sirvamos sin querer servirte y que te hablemos sin querer hablarte; estamos contentos de hacerlo de esta manera, con la condici\u00f3n de que tengas la paciencia de escucharnos y que lo que diremos sirva m\u00e1s para enmendar tu vida que para hacerte desistir de conquistar nuestro pa\u00eds, porque es justo que los Pr\u00edncipes de los siglos venideros sepan por qu\u00e9 tenemos en tan poco aprecio lo que claramente es nuestro y por qu\u00e9 t\u00fa mueres esforz\u00e1ndote y tom\u00e1ndote tanto trabajo para tomar lo que claramente es de otros. Oh Alejandro, te pregunto una cosa, a la cual dudo que me des respuesta porque los corazones orgullosos siempre tienen el esp\u00edritu ofuscado. Dime, \u00bfa d\u00f3nde vas, de d\u00f3nde vienes y qu\u00e9 quieres, qu\u00e9 piensas, qu\u00e9 deseas, qu\u00e9 pides, qu\u00e9 demandas y qu\u00e9 buscas? \u00bfQu\u00e9 es lo que deseas, lo que procuras para ti mismo y hasta qu\u00e9 reino o provincia se extienden tus desordenados apetitos y ambiciones? No sin motivo te pregunto lo que te pregunto, qu\u00e9 pides, qu\u00e9 demandas, qu\u00e9 buscas, pues pienso que no sabes lo que buscas, ya que los corazones orgullosos y ambiciosos no saben ellos mismos qu\u00e9 los satisface. Porque eres ambicioso, el honor te enga\u00f1a; por ser pr\u00f3digo, la codicia te lleva al error; porque eres joven, la ignorancia te enga\u00f1a; y porque eres orgulloso, el mundo se burla abiertamente de ti, de manera que persigues a las personas, pero no persigues la raz\u00f3n; sigues tu opini\u00f3n personal y descuidas los consejos de los dem\u00e1s; amas a los aduladores y alejas de ti a los hombres virtuosos y sabios, pues los Pr\u00edncipes y grandes Se\u00f1ores prefieren ser alabados con mentiras que ser reprendidos seg\u00fan la verdad [&#8230;]\u00bb.  <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Charles Fourier <em>De la anarqu\u00eda industrial y cient\u00edfica<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>La ley de la atracci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p> \u00bb [&#8230;] Pero si Dios desea que salgamos de este abismo de falsedad y miseria que se llama Civilizaci\u00f3n, Barbarie, etc., \u00bfqu\u00e9 v\u00eda de salida ha preparado? No puede ser otra que el m\u00e9todo opuesto a aquel del cual nace el mal, que es el estado de asociaci\u00f3n y verdad. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo organizarlo, qu\u00e9 recursos emplear, qu\u00e9 or\u00e1culo, qu\u00e9 teor\u00eda consultar? Este es el gran problema que deber\u00eda haber ocupado al mundo cient\u00edfico. El recurso es la Atracci\u00f3n; el or\u00e1culo es la Atracci\u00f3n; de hecho, Dios la ha elegido porque es a la vez int\u00e9rprete y motor. Es a trav\u00e9s del an\u00e1lisis y la s\u00edntesis de la Atracci\u00f3n que se puede descubrir el mecanismo asignado por Dios a las relaciones industriales. Si \u00c9l hubiera querido emplear un recurso diferente a la Atracci\u00f3n, entonces ser\u00eda la coacci\u00f3n, ya que Dios no puede optar m\u00e1s que entre estas dos palancas. Si Dios hubiera querido dirigirnos de otro modo que con la Atracci\u00f3n, le habr\u00eda sido muy f\u00e1cil utilizar v\u00edas coercitivas, creando gigantes escamosos de 100 y 150 pies de altura, gigantes tan f\u00e1ciles de crear como los grandes cet\u00e1ceos, cuyo volumen desarrollado en forma humana dar\u00eda colosos de 150 pies, escamosos, anfibios, invulnerables. Estos gigantes, iniciados en nuestras artes y encerrados en alguna isla donde formar\u00edan sus arsenales, abasteci\u00e9ndose de materiales en nuestros puertos, podr\u00edan salir inopinadamente para venir a castigar a los reinos rebeldes a la voluntad divina, destruir sus flotas, incendiar sus ciudades, sin que se pudiera intentar resistir: pues con fusiles o ca\u00f1ones de 100 pies de ca\u00f1\u00f3n y 5 pies de di\u00e1metro, lanzar\u00edan, desde un lugar lejano, sobre nuestros ej\u00e9rcitos, mil balas de ca\u00f1\u00f3n, que ser\u00edan para ellos lo que son para nosotros los perdigones de plomo; y luego talar\u00edan los bosques y los arrojar\u00edan como haces encendidos sobre nuestras capitales sitiadas. Por otra parte, \u00bfno tiene Dios el camino de los rayos o de los terremotos? Si no se ha dignado recurrir a estos medios opresivos de la legislaci\u00f3n humana, es una prueba de que no quiere operar m\u00e1s que a trav\u00e9s de la Atracci\u00f3n, que acumula las dos propiedades de int\u00e9rprete y motor lleno de encanto. Es el \u00fanico agente digno de un Dios econ\u00f3mico y benevolente [&#8230;]\u00bb <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Louis Sebastien Mercier <em>El a\u00f1o 2440<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Tengo setecientos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p> \u00ab[&#8230;]<br \/>Era medianoche cuando se retir\u00f3 mi viejo Ingl\u00e9s. Yo estaba un poco cansado: cerr\u00e9 la puerta y me acost\u00e9. Desde que el sue\u00f1o se pos\u00f3 sobre mis p\u00e1rpados, so\u00f1\u00e9 que hab\u00edan pasado muchos siglos desde que me hab\u00eda dormido y que me despertaba. Me levant\u00e9 y sent\u00ed en mis miembros un peso al que no estaba acostumbrado. Mis manos temblaban y mis pies vacilaban. Al mirarme en mi espejo, apenas pude reconocer mi rostro. Me hab\u00eda acostado con el cabello rubio, con una tez blanca y con las mejillas sonrosadas. Al levantarme, mi frente estaba surcada de arrugas, mi cabello se hab\u00eda vuelto blanco, ten\u00eda dos huesos prominentes debajo de los ojos, una nariz larga y un color p\u00e1lido y desva\u00eddo se extend\u00eda por toda mi figura. Cuando quise caminar, apoy\u00e9 mi cuerpo mec\u00e1nicamente en un bast\u00f3n, pero al menos no hab\u00eda heredado el mal humor, que es demasiado com\u00fan en los ancianos.<br \/>Al salir de casa, vi una plaza p\u00fablica que me era desconocida. Se hab\u00eda erigido en ella una columna piramidal que atra\u00eda las miradas de los curiosos. Me acerqu\u00e9 y le\u00ed claramente: el a\u00f1o de gracia MMIVCXL. Estos caracteres estaban grabados en el m\u00e1rmol con letras doradas. Al principio pens\u00e9 que era un error de mis ojos, o m\u00e1s bien un error del artesano, y me dispon\u00eda a se\u00f1alarlo, cuando mi sorpresa aument\u00f3 al echar un vistazo a dos o tres edictos del soberano pegados en las paredes. Siempre he sido un lector curioso de los carteles en Par\u00eds y vi la misma fecha MMIVCXL fielmente impresa en todos los documentos p\u00fablicos. \u00bfY qu\u00e9 -me dije a m\u00ed mismo- he envejecido tanto sin darme cuenta y he dormido seiscientos setenta y dos a\u00f1os? \u00a1Todo hab\u00eda cambiado! Todos esos barrios que me eran tan familiares se me presentaban bajo una forma diferente y recientemente renovada. Estaba perdido en tantas calles hermosas y magn\u00edficas, perfectamente niveladas. Entraba en amplias encrucijadas donde reinaba un orden tan bueno que no se percib\u00eda la menor confusi\u00f3n. No o\u00eda ninguno de esos gritos confusamente extra\u00f1os que anta\u00f1o laceraban mis o\u00eddos. No encontraba ninguna carroza dispuesta a aplastarme. Un gotoso podr\u00eda haber paseado tranquilamente. La ciudad ten\u00eda un aire animado, pero sin tr\u00e1fico ni confusi\u00f3n. Estaba tan asombrado que no notaba a los transe\u00fantes que se deten\u00edan y me miraban de arriba abajo con la mayor sorpresa. Se encog\u00edan de hombros y sonre\u00edan como a\u00fan hacemos nosotros cuando encontramos una m\u00e1scara: de hecho, mi vestimenta deb\u00eda parecerles original y grotesca, tan diferente era de la suya.<br \/>Un ciudadano, que m\u00e1s tarde reconoc\u00ed como un erudito, se acerc\u00f3 a m\u00ed y me dijo cort\u00e9smente, pero con una gravedad sostenida: \u00abBuen viejo, \u00bfde qu\u00e9 sirve este disfraz? \u00bfEs su intenci\u00f3n volver a representarnos las costumbres rid\u00edculas de un siglo bizarro? No tenemos ning\u00fan deseo de imitarlas. Deje esta vana broma\u00bb. \u00ab\u00bfC\u00f3mo? -le respond\u00ed- No, no estoy disfrazado en absoluto: llevo la misma ropa que llevaba ayer: son sus columnas, sus carteles los que mienten. Parece que reconocen a otro soberano que Luis XV. No s\u00e9 cu\u00e1l puede ser su idea, pero la considero peligrosa y se lo advierto; no se juega con semejantes mascaradas: nadie est\u00e1 loco hasta ese punto: en cualquier caso, ustedes son impostores sin fundamento alguno, pues no pueden ignorar que nada prevalece contra la evidencia de su propia existencia.\u00bb<br \/>O este hombre se persuadi\u00f3 de que yo deliraba, o pens\u00f3 que la gran edad que aparentaba me hac\u00eda divagar, o ten\u00eda alguna otra sospecha, y me pregunt\u00f3 en qu\u00e9 a\u00f1o hab\u00eda nacido. \u00abEn 1740\u00bb -le respond\u00ed. \u00abBueno, a este ritmo usted tiene exactamente setecientos a\u00f1os. No debemos asombrarnos de nada\u00bb -dijo \u00e9l a la multitud que me rodeaba- \u00abEnoc, El\u00edas no murieron; Matusal\u00e9n y algunos otros vivieron hasta los 900 a\u00f1os, Nicol\u00e1s Flamel recorre el mundo como el jud\u00edo errante, y el se\u00f1or tal vez ha encontrado el elixir de la inmortalidad o la piedra filosofal\u00bb. Al pronunciar estas palabras, nos sonre\u00eda y cada uno se acercaba a m\u00ed con una complacencia y un respeto muy particular. Todos anhelaban interrogarme, pero la discreci\u00f3n les encadenaba la lengua y se contentaban con decir en voz baja: \u00ab\u00a1Un hombre del siglo de Luis XV! \u00a1Esto es curioso!\u00bb<br \/> [&#8230;]\u00bb. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Victor Considerant e <em>il Falansterio<\/em> [nota di Paola Urbani]<\/h3>\n<p> Considerant suceder\u00e1 a Fourier en la direcci\u00f3n del peri\u00f3dico La Phalange y fue uno de los m\u00e1s firmes defensores de sus ideas. \u00bfQu\u00e9 era el Falansterio? El Falansterio, en el que habitan las Falanges compuestas por un n\u00famero de personas entre 1600 y 1800, es un edificio en forma de herradura que incluye alojamientos de varios tipos seg\u00fan las posibilidades y gustos de cada uno, y espacios comunes. Se construye en un terreno irrigado y adecuado para diferentes cultivos, cerca de un bosque y no lejos de una gran ciudad. Consiste en un cuerpo central, con en medio la Torre de Orden con el reloj, las campanas y los medios de comunicaci\u00f3n (tel\u00e9grafo y palomas mensajeras), y en ella ondea la bandera de la Falange. Junto a la Torre de Orden se encuentran el patio de honor, donde se realizan desfiles y maniobras industriales, el hotel para extranjeros y las salas de representaci\u00f3n. Detr\u00e1s de la Torre, se encuentra el jard\u00edn de invierno. En las alas exteriores se relegan las actividades ruidosas, como los talleres y las escuelas de m\u00fasica. Los alojamientos de los residentes est\u00e1n distribuidos de la siguiente manera: los ancianos en la planta baja, los ni\u00f1os en el entresuelo y en el piso superior los adultos. Un pasillo-galer\u00eda recorre el edificio, una arteria que en ocasiones est\u00e1 abierta, en otras cerrada con cristales, y que conecta todas las partes del edificio para facilitar la comunicaci\u00f3n. Hay abundancia de agua, y la calefacci\u00f3n y la iluminaci\u00f3n est\u00e1n centralizadas.<br \/><strong>Vida p\u00fablica<\/strong><br \/>La Falange opera como una unidad econ\u00f3mica e industrial que sustituye, con gran beneficio para todos, la competencia individual por una competencia corporativa y solidaria, y utiliza un solo idioma. Se compone de una serie de clases, que se dividen en series de \u00f3rdenes, que a su vez se subdividen en series de g\u00e9neros, especies, etc., de modo que todas las actividades est\u00e9n organizadas dentro de una estructura l\u00f3gica. La ley fundamental a la que obedece y su principal recurso es la atracci\u00f3n, y por ello son esenciales para su vida las &#8216;frecuentes y alegres reuniones sociales&#8217;.<br \/><strong>Vida privada<\/strong><br \/>La educaci\u00f3n de los ni\u00f1os tiene gran relevancia y se considera una tarea colectiva cuyo objetivo es ayudar a cada uno a desarrollar sus propias potencialidades y a seguir sus intereses naturales. Solo se ense\u00f1a el idioma nacional: el estudio de las lenguas se considera uno de &#8216;esos trabajos arduos que no producen nada&#8217;. En cambio, se da gran importancia a la ense\u00f1anza de la gastronom\u00eda: en Armon\u00eda &#8216;es el recurso principal para equilibrar las pasiones&#8217;.<br \/><strong>Vestimenta y alimentaci\u00f3n<\/strong><br \/>La comida debe ser genuina y representar un placer. El pueblo debe convertirse en gastr\u00f3nomo. \u00bfPor qu\u00e9 aceptar vino adulterado o harinas de Borgo\u00f1a? \u00bfPor qu\u00e9 un buen republicano deber\u00eda comer solo col rizada o nabos y beber agua, despreciando los placeres de la mesa?<br \/><strong>Diversiones y fiestas<\/strong><br \/>La organizaci\u00f3n del trabajo debe ser tal que lo haga atractivo y variado, de modo que se convierta en &#8216;sin\u00f3nimo de placer&#8217;. Esto ocurrir\u00e1 si el trabajo se realiza en reuniones numerosas y en sesiones cortas y variadas.<br \/><strong>Religi\u00f3n<\/strong><br \/>Se cree en la inmortalidad del alma y en las recompensas reservadas por Dios para las generaciones desafortunadas.                    <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Pierre Benoit e <em>l&#8217;Atlantide<\/em> [nota di Sabina Fiorenzi]<\/h3>\n<p> Atl\u00e1ntida, el continente perdido, o mejor dicho, el para\u00edso perdido. Sus huellas conducen muy lejos: Plat\u00f3n fue el primero en el \u00e1mbito occidental en mencionar este mito, ubicando esa civilizaci\u00f3n en un pasado remot\u00edsimo incluso en comparaci\u00f3n con la Atenas de hace 2300 a\u00f1os. Se puede decir que, a la luz de los conocimientos geol\u00f3gicos actuales, los eventos catastr\u00f3ficos a los que parece referirse Plat\u00f3n cuando alude al cataclismo que engull\u00f3 Atl\u00e1ntida, se pueden situar alrededor de hace 10-11.000 a\u00f1os, al final de la \u00faltima glaciaci\u00f3n. Los dos di\u00e1logos plat\u00f3nicos en parte o completamente dedicados a Atl\u00e1ntida son el \u00abTimeo\u00bb y el \u00abCritias\u00bb. En el primero, uno de los protagonistas, el anciano Critias, explica a los dem\u00e1s &#8211; todos atenienses &#8211; c\u00f3mo se lleg\u00f3 a la actual configuraci\u00f3n geogr\u00e1fica y pol\u00edtica de las tierras conocidas. Indicando como fuente a Sol\u00f3n y a los sacerdotes egipcios, Critias narra c\u00f3mo en un tiempo remoto una formidable potencia intent\u00f3 conquistar Europa y Asia. Se trataba de un pueblo de civilizaci\u00f3n muy avanzada proveniente de Atl\u00e1ntida, una gran isla fuera del Mar Mediterr\u00e1neo, que, en virtud de su posici\u00f3n geogr\u00e1fica frente a las Columnas de H\u00e9rcules (el estrecho de Gibraltar), funcionaba por as\u00ed decirlo como un puente entre los varios continentes. Un deseo insaciable de conquista hab\u00eda impulsado a los gobernantes de Atl\u00e1ntida a intentar &#8211; despu\u00e9s de la colonizaci\u00f3n de muchas \u00e1reas del Mediterr\u00e1neo &#8211; tambi\u00e9n la de Grecia, y solo el valor de los atenienses evit\u00f3 este evento. De hecho, no solo defendieron tenazmente sus territorios atacados, sino que tambi\u00e9n liberaron a otros ya subyugados y repelieron a los invasores m\u00e1s all\u00e1 de las Columnas de H\u00e9rcules. Pero el esfuerzo fue en vano, porque en el repentino transcurso de un d\u00eda y una noche, los ej\u00e9rcitos contendientes fueron engullidos por un espantoso terremoto, y al mismo tiempo, Atl\u00e1ntida se hundi\u00f3 para siempre en el oc\u00e9ano, deposit\u00e1ndose en las profundidades de los abismos, lo que hizo que la navegaci\u00f3n en esa parte del mar fuera imposible para siempre.<br \/>El p\u00e1rrafo dedicado a Atl\u00e1ntida en el primer libro del \u00abMundus Subterraneus\u00bb (1665) de Athanasius Kircher acepta en su totalidad la versi\u00f3n plat\u00f3nica del \u00abTimeo\u00bb. El jesuita alem\u00e1n publica un antiguo mapa egipcio que ubica la isla de Atl\u00e1ntida en el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, con Espa\u00f1a y \u00c1frica a la izquierda y Am\u00e9rica a la derecha. El pie de foto en lat\u00edn dice \u00abPosici\u00f3n de Atl\u00e1ntida, ahora bajo el mar, seg\u00fan las creencias de los egipcios y la descripci\u00f3n de Plat\u00f3n\u00bb. Sin embargo, los egipcios cre\u00edan que el sur, no el norte, se encontraba en la parte superior de la tierra, dado que el Nilo, fuente primaria de vida, fluye en esa direcci\u00f3n y, por lo tanto, su fuente deb\u00eda encontrarse necesariamente en la cima del mundo: por esta raz\u00f3n, Kircher orienta su br\u00fajula &#8216;moderna&#8217; hacia abajo. Al darle la vuelta al mapa, se tendr\u00e1n \u00c1frica y Espa\u00f1a al este y Am\u00e9rica al oeste, de modo que la isla de Atl\u00e1ntida resulta ser una especie de prolongaci\u00f3n meridional de Groenlandia, considerada junto con las Canarias y las Azores, un remanente emergido del antiguo continente. Pero interpretando de manera diferente este mismo mapa, se han formulado teor\u00edas sobre una posici\u00f3n diametralmente opuesta de Atl\u00e1ntida (Atl\u00e1ntida=Ant\u00e1rtida), sobre las cuales no hay espacio para detenerse en esta ocasi\u00f3n.<br \/>Pero sigamos a\u00fan a Plat\u00f3n, porque la descripci\u00f3n de Critias contin\u00faa de manera muy detallada en el di\u00e1logo que lleva su nombre.                 Esa isla feliz, en la partici\u00f3n del mundo hecha entre los dioses, hab\u00eda sido asignada a Poseid\u00f3n, quien, al casarse con la hu\u00e9rfana Clito, engendr\u00f3 esa dinast\u00eda real de semidioses cuyo primog\u00e9nito, Atlante, dio nombre a la isla. El propio rey del mar imprimi\u00f3 de inmediato al territorio esa singular configuraci\u00f3n de anillos conc\u00e9ntricos de tierra-mar, tierra-mar, que determin\u00f3 la inaccesibilidad del palacio real en la acr\u00f3polis. Realmente afortunado, Poseid\u00f3n: se trataba de una tierra fertil\u00edsima, rica en aguas, bosques, animales maravillosos de las m\u00e1s variadas especies, metales preciosos (entre ellos el famoso y misterioso oricalco) y sus 10 nobles hijos compet\u00edan entre s\u00ed en magnificencia y suntuosidad, erigiendo colosales obras arquitect\u00f3nicas con t\u00e9cnicas sofisticadas. Un poderoso ej\u00e9rcito y un puerto protegido y magn\u00edficamente equipado garantizaban a los habitantes seguridad e intercambios comerciales fruct\u00edferos. Los soberanos reinaban con justicia y mutua concordia; todo parec\u00eda avanzar en la m\u00e1xima armon\u00eda y paz hasta que el comportamiento de los hombres ingratos comenz\u00f3 a degenerar, al punto de que Zeus tom\u00f3 sus rayos y desat\u00f3 el cataclismo que destruy\u00f3 Atl\u00e1ntida y a sus inicuos habitantes.<br \/>Hasta aqu\u00ed Plat\u00f3n. Y desde aqu\u00ed partieron en el mundo occidental todas las investigaciones sobre el m\u00edtico continente engullido por las olas, que han dado lugar a las hip\u00f3tesis m\u00e1s variadas: Atl\u00e1ntida en el Atl\u00e1ntico, en el Mediterr\u00e1neo, en el Caribe, en el Sahara, que alguna vez fue el fondo de un lago inmenso, desbordado en el canal que separaba los continentes de \u00c1frica y Atl\u00e1ntida debido a los violentos terremotos que destruyeron sus m\u00e1rgenes, sumergiendo definitivamente a este \u00faltimo bajo sus aguas. Esta es, de hecho, la versi\u00f3n de los hechos que un viejo bibliotecario ofrece al oficial Saint-Avit y a su colega Morhange, al despertar &#8211; despu\u00e9s de haber sido drogados y llevados all\u00ed &#8211; en el palacio real de la Atl\u00e1ntida perdida, en la novela hom\u00f3nima de Benoit (1919). En ese \u00faltimo escondido baluarte de la isla desaparecida reina Antinea &#8211; cuyo nombre significa \u00abnueva atlantea\u00bb &#8211; una mujer bell\u00edsima de fascinante atractivo, descendiente de Poseid\u00f3n y Clito. La reina alimenta su eterna juventud con la vida de los hombres que hace enamorarse de ella; Saint-Avit, presa de ese letal encanto, comete un crimen atroz. Recuperado el control de s\u00ed mismo, logra escapar: pero el recuerdo de Antinea, como el canto de una sirena del desierto, no le dar\u00e1 tregua. Decidir\u00e1 fatalmente volver a Atl\u00e1ntida y as\u00ed cumplir su destino de amor y muerte.<br \/>Se expone un ejemplar de la obra magn\u00edficamente encuadernado por el taller de Ren\u00e9 Kieffer de Par\u00eds, una edici\u00f3n de 1922 ilustrada con 24 aguafuertes originales de Lobel-Riche. Los grabados &#8211; en perfecta sinton\u00eda con el clima ardiente y visionario de la novela &#8211; describen personajes y ambientes ex\u00f3ticos, pero sobre todo transmiten el eterno femenino encarnado por Antinea, mantis devoradora de hombres, verdadera <em>femme fatale<\/em>, en toda su perturbadora y morbosa sensualidad.              <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Robert Owen e y <em>el nuevo mundo moral<\/em> [nota di Paola Urbani]<\/h3>\n<p> Owen propone la creaci\u00f3n de un Nuevo Mundo Moral, &#8216;fundado en verdades universales y eternas&#8217;. El objetivo es asegurar las condiciones necesarias para la felicidad de todos; el medio, una direcci\u00f3n correcta impresa en la naturaleza humana durante el per\u00edodo de la infancia a trav\u00e9s de una educaci\u00f3n en el amor y la solidaridad. Owen es contempor\u00e1neo de Fourier, pero su sociedad ideal tiene, en comparaci\u00f3n con la de Fourier (quien la critica duramente), una connotaci\u00f3n m\u00e1s ut\u00f3pica y comunitaria. Owen aplic\u00f3 algunos de sus principios en la direcci\u00f3n de su f\u00e1brica de algod\u00f3n en New Lanark (Escocia), donde mejor\u00f3 las condiciones de los trabajadores. Para la realizaci\u00f3n integral de su proyecto, Owen compr\u00f3 luego 30.000 acres en Indiana, y el 3 de enero de 1825, ocho o novecientas personas constituyeron el primer n\u00facleo de lo que \u00e9l llam\u00f3 New Harmony. Sin embargo, conflictos internos y la secesi\u00f3n de algunos grupos disidentes minaron la comunidad, que Owen mismo abandon\u00f3 en 1828. La misma suerte corrieron otras dos comunidades fundadas por sus seguidores, una en Orbiston, Escocia, en 1826, y otra en Ralahine, Irlanda, en 1831.<br \/>Descripci\u00f3n<br \/>La comunidad ideal es un asentamiento de 1200 personas en 1000-1500 acres de tierra. Los edificios son comunes y tienen cuatro lados: tres destinados a las viviendas, el cuarto a dormitorios para ni\u00f1os mayores de tres a\u00f1os o cuando exceden el n\u00famero de dos por familia. En el exterior hay huertos y jardines, y m\u00e1s all\u00e1, talleres e industrias.<br \/>Vida p\u00fablica<br \/>Las comunidades son autosuficientes, basadas en una organizaci\u00f3n comunitaria de la producci\u00f3n. Cada asentamiento debe tener suficiente terreno alrededor para asegurar cosechas abundantes, debe poseer manufacturas, minas, y dedicarse a la pesca y la navegaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n se divide en 8 clases con responsabilidades crecientes seg\u00fan la edad: se avanza de una clase a otra cada cinco a\u00f1os, excepto en la s\u00e9ptima clase (de 30 a 40 a\u00f1os, que se ocupar\u00e1 de los asuntos internos de la comunidad) y en la octava clase (de 40 a 60 a\u00f1os), que tiene la tarea de ocuparse de los ordenamientos y relaciones externas. No se usa dinero, considerado por Owen &#8216;la ra\u00edz de una gran injusticia&#8217;.<br \/>Vida privada<br \/>Todos los ni\u00f1os reciben la misma educaci\u00f3n, &#8216;seg\u00fan la ciencia pose\u00edda en un tiempo dado respecto a la buena formaci\u00f3n del car\u00e1cter humano&#8217;. Cada uno debe aprender, adem\u00e1s del idioma de sus padres, un idioma general &#8216;destinado a convertirse en el lenguaje de la verdad y del mundo&#8217;, y recibe conocimientos y una educaci\u00f3n tales que lo hagan saludable y &#8216;caritativo&#8217; durante toda su vida. Por ello, no habr\u00e1 necesidad de ej\u00e9rcito, iglesia, m\u00e9dicos ni abogados.                 <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Francesco Patrizi y <em>la Ciudad Feliz<\/em> [nota di Paola Angori]<\/h3>\n<p> Patrizi, fil\u00f3sofo y literato del Renacimiento, estudi\u00f3 en Padua, donde tuvo entre sus maestros a Robortello; en 1553 public\u00f3 algunos poemitas de tema moral y est\u00e9tico, entre los cuales \u00abLa ciudad feliz\u00bb, donde se percibe la influencia del platonismo.<br \/>Descripci\u00f3n<br \/>La ciudad feliz es aquella en la que se encuentran todas las cosas necesarias para el bienestar (felicidad, seg\u00fan la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica) del cuerpo y del alma. La ciudad, por lo tanto, debe en primer lugar ser capaz de producir los alimentos y las bebidas necesarias para el sustento del cuerpo. Dado que la comida no siempre se puede ingerir en su estado natural, tal como es recogida por los campesinos, es necesario que la misma sea transformada. Para ello se cuenta con una &#8216;turba de molineros, frangidores, panaderos, carniceros, cocineros&#8230;&#8217;, quienes, a su vez, necesitan de otros tantos artesanos (&#8216;art\u00edfices&#8217;, como herreros, alba\u00f1iles, carpinteros) que preparen sus herramientas de trabajo.<br \/>En cuanto a la ubicaci\u00f3n (el &#8216;sitio&#8217;), la ciudad ideal debe estar situada en una zona de clima templado, donde no predominen ni el calor ni el fr\u00edo, es decir, debe edificarse, preferiblemente, en parte en una colina, en parte en una llanura, de modo que no solo se tenga refugio del gran fr\u00edo o del gran calor, sino tambi\u00e9n una hermosa vista del panorama y una fortificaci\u00f3n contra los ataques enemigos. Adem\u00e1s, la ciudad debe estar lejos de los pantanos, de las aguas estancadas y de zonas donde haya contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica (&#8216;aire corrupto&#8217;).<br \/>Vida p\u00fablica<br \/>En el p\u00e1rrafo 6 se habla &#8216;de la poblaci\u00f3n y su igualdad&#8217;. Sin embargo, se trata solo de una enunciaci\u00f3n te\u00f3rica, ya que en el p\u00e1rrafo 4 anterior se escribe, en relaci\u00f3n con los campesinos, que &#8216;para que los ciudadanos puedan mandarles con m\u00e1s libertad, es necesario que (ellos) sean siervos&#8217;. Entre las tareas de aquellos que gestionan los asuntos p\u00fablicos se indican las del orden p\u00fablico y la defensa externa [defensa contra el enemigo interno (dom\u00e9stico) y el externo]. Para alcanzar el primer objetivo se indican: el conocimiento mutuo entre los ciudadanos, que a su vez genera amor rec\u00edproco, por lo que el Autor expresa su oposici\u00f3n a una ciudad superpoblada; la celebraci\u00f3n, al menos una vez al mes, de &#8216;banquetes p\u00fablicos&#8217;; &#8216;igualdad, tanto en las posesiones privadas como en las dignidades&#8217;; el temor al castigo. Con respecto a este \u00faltimo punto, es necesario aislar de la comunidad ciudadana a cualquier ejecutor de maldades. La tarea de vigilar la observancia de las leyes corresponde a los magistrados, asistidos por otros colaboradores de la justicia.<br \/>En cuanto a la defensa externa de la ciudad, se admite el uso de las armas. Por lo tanto, se examinan y analizan dos hip\u00f3tesis distintas: la del ataque enemigo por tierra y la del ataque enemigo por mar. En cuanto al gobierno de la ciudad, corresponde a los ancianos, ya que a la prudencia, don natural (prudencia que tambi\u00e9n es com\u00fan en los j\u00f3venes), se a\u00f1ade en ellos la prudencia adquirida con la experiencia. A continuaci\u00f3n, se examina, aunque de manera bastante somera, el comercio, que se justifica sobre todo por la necesidad de hacer frente a los gastos militares, y que da lugar a la afirmaci\u00f3n de que nuestra ciudad debe ser una ciudad de mar, dado que &#8216;el comercio vale m\u00e1s por mar y se practica m\u00e1s f\u00e1cilmente que por tierra&#8217;. Finalmente, se aborda, desde el aspecto organizativo, la religi\u00f3n, es decir, la necesidad del alma humana de tener una religi\u00f3n. El discurso concluye con la enumeraci\u00f3n de las seis categor\u00edas (&#8216;maneras&#8217;) de hombres que deben contribuir a hacer feliz la ciudad: los campesinos, los artesanos (&#8216;art\u00edfices&#8217;), los comerciantes (&#8216;mercaderes&#8217;), los guerreros, los magistrados, los sacerdotes. Los primeros tres \u00f3rdenes (campesinos, artesanos y comerciantes) no deben gozar de los privilegios, preeminencias, comodidades y comodidades de los que gozan los \u00f3rdenes restantes (guerreros, magistrados y sacerdotes), y en cambio deben soportar &#8216;el servicio, las penurias y los esfuerzos&#8217;. Nuestra ciudad (debe) tener dos partes, una servil y miserable, la otra se\u00f1ora y bienaventurada; y esta propiamente (puede) llamarse ciudadana, como aquella que en los honores y preeminencias de la rep\u00fablica tiene la mano y es su due\u00f1a&#8217;.<br \/>Vida privada<br \/>El Autor se preocupa por el bienestar del ni\u00f1o y su correcta educaci\u00f3n desde el momento de su concepci\u00f3n. Dicho bienestar est\u00e1 dirigido tanto a &#8216;su propia felicidad&#8217; como a &#8216;los servicios de la rep\u00fablica&#8217;. Este bienestar (material y espiritual) del hijo est\u00e1 relacionado con el de la madre durante el embarazo, quien deber\u00e1, en ese per\u00edodo, visitar las iglesias, estar alegre y &#8216;ahuyentar los pensamientos molestos&#8217;. En cuanto a la educaci\u00f3n de los hijos, se hace una distinci\u00f3n entre &#8216;crianza de los hijos&#8217; (hasta los cinco a\u00f1os de edad) y &#8216;educaci\u00f3n de los hijos&#8217;. Esta \u00faltima debe consistir en &#8216;cerrar&#8217; a la mente &#8216;el camino que lleva al vicio&#8217; y en estimularla &#8216;a escalar la empinada monta\u00f1a, en cuya cima la virtud guarda el para\u00edso de sus delicias&#8217;. Por lo tanto, es necesario evitar que el ni\u00f1o vea u oiga &#8216;cosas viciosas y deshonestas&#8217;. Como remedio contra la tentaci\u00f3n de caer en el vicio, se sugieren los castigos corporales, mientras que como est\u00edmulo para la virtud se indica &#8216;la esperanza de esa gloriosa recompensa que la virtud suele otorgar a aquellos que alcanzan su para\u00edso&#8217;. Para educar a los ni\u00f1os, en lugares p\u00fablicos, es necesario instruirlos y ense\u00f1arlos en las virtudes morales, &#8216;con preceptos y con ejemplos&#8217;. Las ense\u00f1anzas que no deben faltar son las de filosof\u00eda, m\u00fasica y gram\u00e1tica.<br \/>Vestimenta y alimentaci\u00f3n<br \/>Se mencionan en los primeros p\u00e1rrafos, al hablar de la naturaleza del hombre, de las necesidades del alma y del cuerpo, y de las cosas necesarias para alcanzar la felicidad, y se mencionan tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la crianza de los hijos. Tanto la vestimenta como la alimentaci\u00f3n deben estar en relaci\u00f3n con las condiciones clim\u00e1ticas de la zona y deben asegurar la satisfacci\u00f3n \u00f3ptima de las necesidades humanas.<br \/>Religi\u00f3n<br \/>Se ha hablado de la religi\u00f3n, junto con el comercio, en relaci\u00f3n con la organizaci\u00f3n de la ciudad, y se ha mencionado en relaci\u00f3n con las necesidades del alma. En el p\u00e1rrafo 12 se indica el camino que lleva a la felicidad, que se logra mediante el ejercicio de las virtudes morales: para ser felices, los hombres deben ser virtuosos. Entre las virtudes, se exaltan las de la paz en lugar de las de la guerra. El p\u00e1rrafo termina, sin embargo, con la invitaci\u00f3n al legislador a cuidar primero de las cosas del cuerpo y luego de las del alma.<br \/>Fran\u00e7ois Rabelais y la Abad\u00eda de Th\u00e9l\u00e8me [nota di Paola Angori] La historia de la abad\u00eda de Telema figura en el vol. 1, cap\u00edtulo LIII de Gargant\u00faa y Pantagruel. La abad\u00eda fue construida por Gargantua tras la guerra victoriosa que estall\u00f3 entre Picrochole y Grandgousier, debido a una disputa por el mercado de bollos. La abad\u00eda de Telema consta de seis plantas y tiene forma hexagonal; en cada esquina hay una gran torre redonda de 60 pasos de di\u00e1metro. En el centro del patio bajo hay una fuente de alabastro con una estatua de las tres Gracias sobre ella, que arrojan agua por todas sus aberturas. Entre cada torre hay jardines con plantas frutales y decorativas. Hay un total de 9.332 habitaciones, cada una con antec\u00e1mara, ba\u00f1o, guardarropa y capilla, tapizadas de diferentes maneras seg\u00fan las estaciones del a\u00f1o. El suelo est\u00e1 cubierto de tela verde, y en cada antec\u00e1mara hay un espejo de cristal engastado en oro fino, adornado con perlas, que puede reflejar toda la figura si se desea. Los telemitas son cultos y refinados, conocen cinco o seis idiomas, saben conversar, aman la poes\u00eda y la m\u00fasica. Se complacen en hacer lo que ven que da placer a uno de los suyos. La ropa es suntuosa, la moda francesa en invierno, la espa\u00f1ola en primavera, la turca en verano. Hay tanta simpat\u00eda entre hombres y mujeres que la ropa es parecida cada d\u00eda, seg\u00fan la elecci\u00f3n de las damas. Es un ambiente aireado, donde toda la norma se resume en la prescripci\u00f3n de hacer lo que uno quiera.            <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Jean-Jacques Rousseau e <em>la Nouvelle Eloise<\/em> [nota di Paola Angori]<\/h3>\n<p> Esta historia se puede considerar, en cierto sentido, autobiogr\u00e1fica en lo que respecta a la pasi\u00f3n que ten\u00eda el Autor por la vida simple en la naturaleza, que se convirti\u00f3 en la base de todas sus aspiraciones morales. En su novela de amor, Julie o la nueva Elo\u00edsa, Rousseau representa el sue\u00f1o de toda su vida sentimental. Esta obra nos ofrece la imagen del mundo en el que el Autor habr\u00eda querido vivir, tejida con elementos nost\u00e1lgicos de esa vida que le fue concedida en sus mejores d\u00edas. El autor, dirigi\u00e9ndose a un caballero a quien invita a visitar su casa, expresa ante todo el placer de vivir en una casa de campo sencilla, sin ostentaci\u00f3n y sin lujo, donde reina el orden, la paz y la inocencia y donde es posible llevar una vida seg\u00fan los propios gustos y en un contexto social adecuado para su &#8216;coraz\u00f3n&#8217;.<br \/>Luego, procede a describir las modificaciones realizadas en la casa de Clarens con el fin de hacerla m\u00e1s funcional, aunque menos apta &#8216;para ser vista&#8217; (habitaciones mejor distribuidas y muebles m\u00e1s simples), modificaciones que tambi\u00e9n afectaron a las dependencias (&#8216;vivienda de la familia inferior&#8217;, vivienda de la familia campesina) y el huerto-jard\u00edn, para darle a la casa &#8216;un aire m\u00e1s campestre, m\u00e1s vivo, m\u00e1s animado (canto de los gallos, mugidos de los bueyes, etc.), m\u00e1s alegre&#8217;. Las tierras no se arriendan, sino que se cultivan directamente. Los cultivos principales son los prados, el trigo, los bosques y, sobre todo, las vi\u00f1as. El objetivo de estos cultivos no es el lucro, sino &#8216;alimentar a m\u00e1s gente&#8217;.<br \/>Se indican, por lo tanto, los criterios que deben inspirar la optimizaci\u00f3n de los factores de producci\u00f3n. En particular, en lo que respecta al uso de los trabajadores agr\u00edcolas, se debe dar preferencia a los trabajadores locales sobre los extranjeros y desconocidos; se deben pagar salarios diferenciados para alentar a los trabajadores a aumentar la producci\u00f3n, y se debe instituir un sistema de inspecciones, eligiendo a los inspectores entre los miembros de la familia rural. El mismo propietario de las tierras (el Se\u00f1or de Wolmar) las visita diariamente &#8216;y a menudo varias veces al d\u00eda&#8217;, junto con su esposa, quien suele hacer, en los per\u00edodos de mayor trabajo, peque\u00f1as donaciones de dinero a los m\u00e1s diligentes.<br \/>Pero m\u00e1s que con estas donaciones de dinero, la due\u00f1a conquista el afecto de los trabajadores con amor y dulzura, interes\u00e1ndose por sus problemas familiares, participando en sus alegr\u00edas y sus penas, y d\u00e1ndoles consejos. Con su afabilidad obtiene, por tanto, a cambio de los criados, una mayor diligencia en el trabajo, ya que se sienten m\u00e1s vinculados a la familia.<br \/>Adem\u00e1s, se debe prestar especial atenci\u00f3n a la elecci\u00f3n de los criados: deben ser ante todo honestos, deben amar al patr\u00f3n y estar dispuestos a &#8216;servirle a su gusto; siempre que un Patr\u00f3n sea razonable y un criado inteligente&#8217;. Los criados deben ser tomados del campo y no de la ciudad, deben ser tomados de una familia numerosa y deben ser los mismos padres quienes los ofrezcan a los amos. Deben ser &#8216;j\u00f3venes bien formados, de buena salud y de buena apariencia&#8217;. Los criados, antes de ser contratados en servicio (al principio a prueba y luego como parte de la familia), son primero interrogados y examinados por el Se\u00f1or de Wolmar y luego presentados a su esposa.                 Sigue un per\u00edodo de formaci\u00f3n e instrucci\u00f3n durante el cual los criados se apegan a sus amos sin que \u00abdesde\u00f1en su antigua vida campestre\u00bb y sin que, despu\u00e9s de haber sido formados y haberse apegado a ellos, sientan la tentaci\u00f3n de ir a servir a otro amo (necesidad de evitar \u00abla objeci\u00f3n, tan com\u00fan y tan imprudente, de que los habr\u00e9 formado para otros\u00bb). Para ello, hay que optimizar el n\u00famero de criados: un criado que sirve en una casa durante mucho tiempo recibe un salario que se duplica a lo largo de veinte a\u00f1os. De ah\u00ed la necesidad de limitar el n\u00famero de dobles sueldos a pagar, renunciando a la ostentaci\u00f3n a cambio de un buen servicio, que s\u00f3lo puede garantizar el celo de un viejo criado fiel y afectuoso, y no un novato sin afecto por los amos. <\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Voltaire y <em>l&#8217;Eldorado<\/em> [nota di Paola Urbani]<\/h3>\n<p> Eldorado era el nombre dado por los espa\u00f1oles a una m\u00edtica ciudad de Am\u00e9rica del Sur, al norte del ecuador, tambi\u00e9n llamada Manoa, que se cre\u00eda fundada por los incas y riqu\u00edsima en yacimientos de oro, y que por ello fue el destino de muchas desafortunadas expediciones en los siglos XVI-XVIII. Walter Raleigh escribe que supera con creces en belleza y riqueza a todas las ciudades del mundo, y cita pasajes de la Historia Universalis de Francisco L\u00f3pez en los que se describen casas riqu\u00edsimas en las que todos los utensilios son de oro o de plata.<br \/>Voltaire retoma el mito de Eldorado en C\u00e1ndido (1759), tratando el tema de la riqueza y la felicidad con su habitual iron\u00eda sonriente y haciendo a la vez un relato y una parodia de la utop\u00eda. Su Eldorado es una gran llanura rodeada de monta\u00f1as rectas como murallas y de diez mil pies de altura, con precipicios. Est\u00e1 cultivado, tanto &#8216;por placer como por necesidad&#8217;. Las calles est\u00e1n recorridas por carros brillantes con hombres y mujeres de singular belleza, tirados por grandes carneros rojos. Los edificios p\u00fablicos son alt\u00edsimos, las calles adornadas con mil columnas, y brotan fuentes de agua pura y de licores de ca\u00f1a de az\u00facar. Los habitantes viven m\u00e1s de 170 a\u00f1os y no tienen ninguna preocupaci\u00f3n material, pero no pueden cruzar las fronteras del reino. Visten con brocado de oro o con &#8216;plum\u00f3n de colibr\u00ed&#8217;, todas las posadas &#8216;establecidas para la comodidad del comercio&#8217; est\u00e1n pagadas por el gobierno y ofrecen comidas abundantes y exquisitas. Las calles y plazas son de piedras preciosas, y los ni\u00f1os juegan a las canicas con oro, esmeraldas y rub\u00edes. Las casas m\u00e1s sencillas tienen techo de oro y puerta de plata. Existe un palacio de las ciencias, que contiene una galer\u00eda de dos mil pasos de largo, con todos los instrumentos de matem\u00e1ticas y f\u00edsica. El gobierno es una monarqu\u00eda, pero sin corte de justicia, ni parlamento, ni prisiones. El ceremonial se reduce al m\u00ednimo: abrazar y besar al rey en las mejillas. No hay sacerdotes y no se discute por cuestiones de religi\u00f3n. Se cree en un solo Dios, no se reza, solo se agradece, pues se tiene todo lo que se desea.<br \/>Sin embargo, llegados por casualidad a Eldorado mientras viajaban hacia Caiena, C\u00e1ndido y su sirviente Cacambo, aunque admirados, deciden abandonarlo para ir en busca del amor de Cunegonda. Eldorado permanecer\u00e1 siempre en sus pensamientos, como el \u00fanico lugar donde reside la felicidad, pero luego se conformar\u00e1n con una vida tranquila. Y C\u00e1ndido termina con estas palabras: &#8216;No todo va tan bien como en Eldorado, pero tampoco va tan mal&#8217;.                  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