
La obra gráfica de Carlo Cattaneo
Apasionado y voraz lector de los grandes clásicos de la poesía, la literatura y el pensamiento, Cattaneo imaginó el Salón de la Casanatense como el lugar ideal para exponer grabados y dibujos inspirados en sus lecturas: un gran espacio noble que acoge y devuelve el saber humano, tal como el trabajo de «ilustración» de Cattaneo acoge el dato literario, la palabra, el pensamiento y devuelve su sugestión. Así fue como en 1995, con la calma frenética y la gentil impaciencia típicas del artista que pronto aprendimos a conocer, se montó en poco tiempo una exposición con un título elocuente: “Carlo Cattaneo: libros y dibujos”, que exhibía tanto ediciones valiosas como “ilustraciones”: pequeñas y grandes hojas con dibujos y grabados, signos, apuntes, escrituras contorsionadas y ejemplares, pre-textos o post-textos dotados de una vida autónoma propia, absolutamente desvinculados de la función de glosa visual y, sin embargo, de manera casi incomprensible, perfectamente adherentes al espíritu de esas páginas.
Marcial, Cervantes, Kierkegaard, Maupassant, Ovidio, Poe, Sófocles, Esopo, Dante, Hoffmann, Leopardi, son solo algunos de los nombres de los autores cuyas obras fueron expuestas en las vitrinas del salón monumental. Al finalizar la exposición, Cattaneo donó generosamente a la biblioteca 18 entre dibujos y grabados (una parte de los cuales fueron expuestos en esa ocasión), además del menabó/collage del cartel de la exposición que él mismo había compuesto.